Puntos de vista 5 Enero 2013
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Una manera inteligente de hacer negocio ...y la intriga
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Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do

COMO SI FUERAN CHINOS.-
¿Qué  sabe  el gran comercio que los demás sectores ignoran, incluyendo el gobierno, que decidió asumir durante este mes los nuevos Itebis a productos de  consumo popular? Lo normal y lógico en otras circunstancias era que dedicara el feriado de Año Nuevo para ajustar sus equipos, de manera que desde el primer día laborable de enero aplicara los gravámenes aprobados en la Reforma. Sin embargo, hizo lo que nunca se había hecho. En vez de expresar la natural codicia, sorprendió con un gesto de solidaridad que lo  enaltece, pero que no deja de intrigar. La iniciativa fue de  una primera tienda, y se entendió en un principio como una ingeniosa forma de mercadeo. Si no cobraba el impuesto, y su mercancía resultaba más barata, las ventas serían interminables. No hay dudas de que era una manera inteligente de hacer negocio, incluso parecida a la de los chinos, que con pequeñas rebajas se ganan el favor de sus clientes. Una  influencia sana y buena en el momento más apropiado...

LA PRÓRROGA DE LA PLACA.- El ejemplo prendió, y aunque no están claras las razones, no se cree que fuera por competencia, para evitar que una tienda vendiera más que otra y se llevara todas las ganancias de enero. Los comerciantes no se contagian fácilmente, ni siguen moda. Si una segunda tienda, y después una tercera, y finalmente todo el sector organizado, tiene que haber un elemento oculto que los motiva y que  solo ellos conocen. Digo, algún estudio de mercado que auscultara al consumidor y revelara  por adelantado su ánimo. De si comprar o no, y si de hacerlo con productos baratos o caros. O una encuesta de opinión, en la que se anticipara la reacción de la población al impacto de los nuevos precios. Este actuar corporativo lleva a pensar que el gran comercio  no se decidió a la ciega, o intuición, o pálpito, o el olfato de años, sino teniendo claro el panorama y sus posibilidades. Inteligente recurso, en todo caso, pues podría tener la virtud de las prórrogas, tan del gusto de los  dominicanos. Protestan por maña el costo de las placas, y el tiempo, pero desde que les dan un plazo adicional, se olvidan y pagan...

LLEGA ABAJO, SUBE ARRIBA.- Tiene que intrigar, e incluso provocar sospechas, que un sector como el gran comercio, que en principio se opuso a la Reforma, ahora aparezca tan anuente con las nuevas medidas y favorezca la gobernabilidad. Eso de no cobrar los nuevos Itebis durante el mes de enero, dando lugar a una especie de prórroga similar a la que se concede con las placas, constituye un servicio inestimable al sosiego público y el gobierno deberá valorarlo en su momento. Esto, si ya no lo valoró, y estas iniciativas tan loables forman parte de una estrategia bien concebida y mejor ejecutada. Una cosa es el gobierno en los papeles, o en las declaraciones de sus funcionarios, y otra muy  distinta en el desempeño. Hay franjas en que los interlocutores se reconocen y respetan, y parece que la administración de Danilo Medina no da vueltas, en lo que tiene que ver con la industria y el comercio, y va a  lo seguro. Todas esas políticas de incorporar a los pequeños a la larga benefician a los grandes, pues el dinero que se pone en las calles entra a las grandes tiendas y compra...

CONDICIONES MADURAS.-  Esos entendimientos que no se ven serán la clave de un gobierno en que la colaboración será primero que la confrontación. Los grandes capitales conocen los números y saben de las necesidades de la administración. Les basta y sobra que los dineros no se están yendo  por los sumideros de obras inútiles. Si no hay engaño a la vista y la confianza se impone, puede hacerse lo que nunca se ha hecho: promover a los de abajo con la bendición de los de arriba. Siempre y cuando haya equidad. No hay que cargar a los muy ricos, como se pretende en Estados Unidos, si éstos tienen claras sus obligaciones y ejercen la solidaridad, aunque sea de manera ocasional. Como ahora con los Itebis. Ni hacerlos huir como en Francia, donde las altas rentas buscan acotejo en otros países. La forma dominicana, por lo visto, con anuencia y consenso puede ser más provechosa. Si los sectores que manejan las altas finanzas dieron este primer paso (pequeño, si se quiere, pero movimiento al fin), las condiciones para el llamado Pacto Fiscal podrían estar casi maduras. Un gesto más y el fruto se cae solo de la mataÖ Para comunicarse con el autor


 

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