Al final de uno de esos días matadores de la campaña electoral, Danilo Medina pasó por mi casa para tratar un asunto político de mucha importancia.
Lucía extenuado, había adelgazado mucho y alrededor de sus ojos comenzaba a notarse la sombra del agobio y del trabajo intenso... Faltaban casi 40 días para las elecciones y seguía abajo en las encuestas, por pocos puntos, pero la tendencia le favorecía.
Después que hubo de relajarse un poco, le pregunté:
¿Para qué quieres tú ser Presidente de la República...? ¿Estás consciente de la gran vaina que te vas a echar encima? ¿Tú sabes lo complicado que es gobernar un país donde todo está por hacerse? ¿Con tantas cosas pendientes que resolver...?
Y después de pensar por unos segundos, simplemente me respondió:
óEstamos preparados para asumir esa responsabilidad... Sabemos muy bien el sacrificio que eso significa. Tenemos conciencia de que serán cuatro años duros, de trabajo sin descanso, pero no vamos a defraudar a la gente... Verás que cuando ese tiempo pase vamos a estar satisfechos de haber hecho un gran esfuerzo por nuestro país...
Hablaba en plural, comprometiendo a mucha gente con cada expresión. Pero lo decía convencido de que cumpliría cada promesa y que no defraudaría a la gente que confiara en sus palabras. Danilo había postergado “el sueño” que prometía... En el 2000 perdió las elecciones de Hipólito Mejía en un escenario desfavorable, cuando las fuerzas políticas aún no se habían reagrupado y el balaguerismo daba sus últimos coletazos con su nonagenario líder siendo candidato. Lo que vino luego fue la pesadilla de cuatro años de incertidumbre e inestabilidad, y entonces volvió Leonel que permaneció en el poder por otros ocho años...
Bien posicionado
Las encuestas que se conocen ñy también las que no se conocen porque no se han publicadoñ colocan a Danilo en una posición envidiable en la aceptación de la gente.
Independientemente de la Gallup, que trabaja para un diario matutino, está la encuesta de la Sigma Dos, la más prestigiosa firma de su género en España, que coloca la simpatía de Danilo y de su gobierno con un 82 por ciento.
Otras firmas encuestadoras arrojan más o menos los mismos resultados, siempre sobre el 80 por ciento de aceptación a favor del presidente Medina.
A pesar del esfuerzo que se hizo para soliviantar el ánimo público y volcar contra Danilo y su gobierno la ira popular por la reforma tributaria que fue necesaria pasar en el Congreso para reordenar la economía.
Lo único que puede explicar semejante popularidad es su estilo de gobernar, cercano a la gente, sus contactos permanentes con todos los sectores de la sociedad, lo que llaman los sociólogos “la humanización del poder...”
Es un estilo que ha contagiado por necesidad a los funcionarios que le acompañan, incluyendo a los que heredó del gobierno de Leonel Fernández.
Las cosas a su tiempo
Danilo Medina llegó al poder a los 60 años. Cuando lo intentó por primera vez tenía 48 y lideraba, junto a Leonel, lo que era entonces un partido de cuadros, de menos de diez mil dirigentes a todos los niveles.
Su líder histórico y fundador, Juan Bosch, tenía un pie en la sepultura cuando el PLD se transformó en un partido masificado una vez que se modificó el cuadro político luego de su primera experiencia de Estado.
Para llegar a la Presidencia, Danilo hubo de esperar 12 años después de ser candidato por primera vez y tuvo que confrontar el liderazgo de Leonel, a quien disputó la candidatura en 2008. El distanciamiento con el presidente del Partido lucía insalvable un año antes de las elecciones de mayo pasado.
Estos casi seis meses de gobierno han mostrado a un Presidente sobrio, sencillo, identificado con la gente más humilde del país. Así mismo se percibe y ha sido acogido su estilo franco y abierto, sin oropel, sin las falsas poses de divo que afectan casi siempre a los mandatarios en su primer año de ejercicio...
Él lo dijo una vez: ¡Continuaré, en lo posible, aquel gobierno de Bosch de 1963!...
Los deleites del poder nos hace hacer muchas cosas.
Como por ejemplo, el arte de ser un abanico, sin que se vea el abanico.LOL
Danilo. El suyo esta enfrascado en una batalla de poder que solo la ambicion la justifica. Adelante Presidente.