Listin Diario
20 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:44 AM
Puntos de vista 29 Enero 2013
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PANCARTA
Harold, manantial de ideas geniales, amigo
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Raúl Pérez Peña (Bacho)

A su querida madre, doña Raquel; 
a sus hijos, Patricia, Samuel y Glenda.

Pronto reproduciré en Pancarta mi vieja propuesta de que Harold Priego sea incluido en el libro de los Récords Guinnes.

Sus caricaturas se publicaron, diariamente, en cuatro matutinos del país durante varios años completos: Hoy, El Caribe, Diario Libre y Listín Diario. De no ser un récord, empata.

Priego era un manantial de ideas vertidas en un género periodístico que fusionaba arte, humor, psicología social, juicios de valor, capacidad de síntesis y cultura general, con perenne actualización. Con temas “calientes”, mantenía el pulso del acontecer. Desafió esa obligación y fue premiado por sus lectores.

Produciendo caricaturas por adelantado, en serie, Harold no podía batear “de cuatro cuatro” diariamente, pero marcó un promedio astronómico en palos de caricaturas que dejaban a sus lectores con la boca abierta, o diciendo: “Ta’ pasao”, “Ese tigre es un león”. 

Por el grado de amistad, me dio confianza para comentarle tal o cual mensaje caricaturesco. En ocasiones disentía. El toque de queda matutino con críticas sociales en buen humor, fue un invaluable servicio a los dominicanos de Harold Priego que lo inmortaliza y nos queda para recordarlo. 

No vacilaba en caerle “a chuchazos” a la corrupción y a los corruptos. Sus escenarios y personajes entrañaban críticas acérrimas a la administración dolosa de los recursos púbicos. 

A quien escribe, Harold nunca le regateó su tiempo para colaboraciones gráficas. Fue incondicional en satisfacer contadas peticiones de su talento artístico, como un afiche de Manolo Tavárez para el 46 aniversario de “Las Manaclas”, el diseño del monumento al Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) en Mao, y un afiche de las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz por el 50 aniversario de su asesinato.

Sumado a sus copiosas genialidades sobre el acontecer dominicano, Harold Priego dejó cables de amistad en las tertulias en que emanaba sus ocurrencias y pescaba temas. 

‘Donde Miguelito’, por ejemplo, Harold cuantificó una galería de caricaturas con detalles gráficos según los rasgos de sus amigos. 

Deja un profundo hueco de afecto entre quienes le tratamos. Para los comunicadores mantuvo el mensaje “lambonismo cero”.

Con personajes irreverentes ante lo mal hecho, no era extraño ver en sus caricaturas expresiones distantes de políticas informativas o editoriales de los medios que las publicaban. 

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