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19 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:45 AM
Puntos de vista 28 Enero 2013
Comentarios 1 - último digitado en 28 Ene a las 9:16 AM
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¡... aunque parezca mentira!
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Oscar Medina

Los dominicanos pretendemos resolver todos nuestros problemas creando leyes, instituciones o modificando la nomenclatura del Estado. Creemos que con la simple creación de una nueva norma o estructura, las cosas van a cambiar de la noche a la mañana.

Un mal que se evidencia otra vez en la propuesta para transferir la Dirección Nacional de Control de Drogas a la Procuraduría General de la Republica.

Otra forma de perder el tiempo, haciéndonos la ilusión de que con ese simple cambio estructural desaparecerán los problemas y la lucha contra las drogas será mas eficiente.

Nada más alejado de la realidad.

Quienes defienden este criterio acuden al principio constitucional que otorga al Ministerio Público la jefatura de la investigación.

Una visión distorsionada, por cuanto en la actualidad los fiscales mantienen esa autoridad sin el control jerárquico sobre la Dirección. Como corresponde en el organigrama del principal órgano de interdicción en la lucha contra la droga.

Dentro de las instalaciones de la DNCD hay habilitadas oficinas para procuradores y fiscales que trabajan exclusivamente en los casos de esa institución.

Por lo tanto, las investigaciones y los sometimientos se hacen de conformidad con la Constitución y las leyes. Todos los pasos de la DNCD se dan con el acompañamiento del representante del Ministerio Publico.

De ahí lo baladí del argumento. Que evidentemente trata de ocultar el verdadero propósito.

La propuesta tiene su base en otro criterio-- igual de errado-- que lo sostienen los mismos que montan campañas contra las fuerzas del orden. Que no les reconocen ningún mérito y siempre les culpan de todos los actos de corrupción y penetración habidos y por haber. ¡Y dudan de todo! Es verdad que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas están permeadas por la corrupción y el narcotráfico. También es verdad que en gran medida lo está el resto de la sociedad. Políticos, empresarios, fiscales, jueces, periodistas y hasta activistas de la sociedad civil han sucumbido ante las tentaciones del narcotráfico y otras formas de corrupción.

Por tanto, la corrupción no es exclusiva de los policías, guardias o agentes de la Dirección de Drogas.

Podrá ser más notoria en esos organismos por el rol que juegan y porque son un conglomerado más numeroso, ya que entre policías y militares se acercan a los 100 mil efectivos. Además de ser más susceptibles a las tentaciones por los bajos salarios que perciben y lo desprovistos que están de la más básica seguridad social para ellos y sus familias. A pesar de que administran el monopolio de la represión  .

Sólo habría que imaginarse si los fiscales, procuradores o jueces ganaran 10 ó 15 mil pesos mensuales. Probablemente la mayoría cayeran vencidos por los sobornos de narcotraficantes o delincuentes… Si aún con mejores condiciones lo hacen...

Por tanto, esos agentes de drogas no serán ni más ni menos corruptos porque estén bajo la supervisión de la Procuraduría, de la Presidencia de la Republica, del Arzobispado de Santo Domingo y hasta del Vaticano.

Se sabe que el Plan de Seguridad que prepara el presidente Medina tiene como un elemento esencial mejorar las condiciones de vida de los policías y militares, así como de los agentes de la DNCD  .

Un aumento de salarios y mejoría en las condiciones laborales constituyen el primer paso para sanear a estas instituciones.

Apoyo político y logístico para hacer las transformaciones será lo siguiente.

Y mejorar la coordinación interinstitucional será la culminación para alcanzar un salto cualitativo en las políticas de seguridad ciudadana y de lucha contra las drogas.

Porque en todo caso esa es la palabra clave: coordinación.

Lo que debe primar entre las instituciones es la correcta coordinación de los esfuerzos en una misma dirección. Y para eso no es necesario subordinar unas instituciones a otras  .

La DNCD fue creada como una fuerza especial adscrita a la Presidencia de la Republica. Y para trabajar armónicamente con el Ministerio Público no tiene por qué estar subordinada a la PGR.

En un país con instituciones tan débiles, la fuerza de una institución está muy marcada por el temperamento y el carácter de quien la dirige.

La DNCD la preside actualmente el general Rosado Mateo. tan serio y vertical como el procurador Francisco Domínguez Brito. Y hay tantos generales y oficiales superiores con las condiciones morales y éticas para dirigir la Dirección, como hay procuradores y fiscales hay al servicio del Ministerio Publico.

Y si de jerarquía y autoridad se trata, el Presidente de la Republica está por encima del Procurador General, y a él está subordinada la DNCD. En el caso del presidente Medina, además de la jerarquía que le otorga el cargo que ostenta, le sobra calidad y reciedumbre moral para dirigir la DNCD y todas las demás instituciones militares y policiales.

Lo demás es vedetismo y ganas de lucir simpático ante una comparsa social-civilezca que tiene en este Gobierno más cajas de resonancia de la que muchos jamás hubiéramos imaginado.

COMENTARIOS 1
Comentó: Nimbuskant
De: República Dominicana
Sin desperdicios.
28 Ene 2013 9:16 AM
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