Tribuna conjunta de los embajadores de
Alemania y Francia.
22 de enero 2013
Franceses y alemanes de todas partes del
mundo celebraron ayer el quincuagésimo aniversario del Tratado del Elíseo,
firmado el 22de enero 1963 por Konrad
Adenauer, canciller de Alemania, y Charles de Gaulle, presidente de la
República Francesa.
Este aniversario que se inscribe en la historia
agitada de nuestros pueblos y de Europa reviste una importancia muy particular
este año.
Después de numerosos conflictos
particularmente sangrientos que han enfrentado los dos países, Alemania y
Francia, movidas sobre todo por la preocupación de preservar la paz y de
superar sus disputas, tuvieron la ambición de asociarse y de elaborar
conjuntamente un proyecto para el futuro de Europa.
Hace cincuenta años, el general De Gaulle,
quien había combatido encarnizadamente el nazismo como jefe de “la Francia
libre”, hacía un viaje histórico al otro lado del Rin y en un gesto magnánimo sin
precedentes tendía la mano al adversario de ayer.
El discurso excepcional, pronunciado a
propósito en el idioma alemán por ese gran estadista el 9 de septiembre de 1962
frente al castillo de Ludwigsburgo y dirigido a la juventud alemana, suscitó en
los jóvenes que lo escuchaban una ola de entusiasmo y esperanza que llevaría a
muchos de ellos a comprometerse en la construcción de Europa. Este discurso
histórico constituye indiscutiblemente un momento fuerte en las relaciones franco-alemanas.
La firma en París del Tratado del Eliseo algunos
meses más tarde sellaba de una manera definitiva la reconciliación entre los
dos países y marcaba el nacimiento de la pareja franco-alemana que iba a jugar
un papel mayor en la construcción europea.
Luego, las relaciones entre los dos
países y pueblos se desarrollaron de manera extraordinaria, dando lugar a otros
momentos históricos.
Así, todo el mundo recordará la emoción frente
a la imagen símbolo del presidente François Mitterrand y del canciller Helmut
Kohl, tomados de la mano en el memorial de Douaumont, cerca de Verdun. El
presidente François Hollande, después de su reciente elección, hizo suya una
tradición ya bien establecida, realizando su primera visita oficial al exterior
a Berlín, para encontrarse con la canciller Angela Merkel.
El Tratado del Elíseo implementó un mecanismo
de consultas políticas que se hizo más fuerte a lo largo de los años y permitió
establecer una cooperación ejemplar en todos los aspectos: política exterior,
defensa, educación, juventud, cultura y deportes. La originalidad de este
acuerdo, expresión de la voluntad política común de los dos gobiernos, reside en
la importancia otorgada al acercamiento de los ciudadanos de ambos países y en
primer lugar al sitio reservado a la juventud, esperanza de un futuro mejor.
Esta ambición compartida representaba en
aquella época un verdadero desafío y una formidable apuesta para el futuro.
Implicaba una estrecha relación personal entre los jefes de Estado que se sucedieron
en el poder y asumieron cada uno toda su responsabilidad en este proceso de
acercamiento. De hecho, el Tratado del Elíseo dio lugar a una relación de intensidad
única en su género y a logros ejemplares.
De este modo, los intercambios
establecidos por la Oficina franco-alemana para la Juventud permitieron a más
de 8 millones de jóvenes descubrir el país vecino e iniciar el aprendizaje de
la “lengua del socio”. 180 programas universitarios de intercambio permiten a muchos
estudiantes hacer estudios en ambos países. Desde hace mucho tiempo la
Universidad Franco-Alemana de Sarrebrucke trabaja a favor de estudios mixtos.
Se desarrollaron 2200 iniciativas de hermanamiento entre ciudades, así como
innumerables cooperaciones entre escuelas, regiones o centros de investigación.
Un excepcional manual franco-alemán de
historia, elaborado en conjunto y bilingu¨e, enseña a los niños la Historia, bajo
una “mirada cruzada”.
Una colaboración en lo audiovisual común
y bilingu¨e nació alrededor del canal cultural franco-alemán ARTE, lo que
permitió un mejor conocimiento recíproco de la cultura y de la realidad en cada
uno de los dos países.
En el aspecto político, se celebran
regularmente cumbres, así como consejos de ministros conjuntos o reuniones de
parlamentarios.
En materia de política exterior, se
establecieron intercambios de diplomáticos y una cooperación institucional
intensa que contribuyeron a acercar los puntos de vista y a menudo a defender posiciones
comunes en los foros internacionales.
En el plano económico, a pesar de una organización
y una red industrial diferente, la colaboración en vista de la
complementariedad se organizó particularmente en el seno de “European
Aeronautic Defence ans Sapce Company” (EADS) para la construcción de los Airbus.
El acercamiento y la cooperación franco-alemana
resultaron determinantes para impulsar y facilitar el proceso de la
construcción europea. Todavía hoy, los dos países son el motor de la Europa
ampliada. Alemania y Francia, al ser las dos primeras economías europeas,
tienen una responsabilidad política particular en la solución de la crisis
económica y financiera que está golpeando Europa. Ésta podrá responder a los
desafíos del siglo XXI y enfrentar el futuro sólo si Alemania y Francia unen su
fuerza para elaborar proyectos en base a una visión común.
El quincuagésimo aniversario del Tratado del
Elíseo debe ser aprovechado para pasar balance al camino recorrido, dar un
nuevo impulso a la cooperación franco-alemana, reiterar el fuerte compromiso político
de los dos países de profundizar su colaboración y trabajar en el interés de
Europa.
La amistad franco-alemana tiene valor de
ejemplo y de símbolo no solamente como elemento fundador de la construcción europea,
sino también para todos los países que se han enfrentado en uno u otro momento
de su historia.
Los dos embajadores invitan al público dominicano
a acudir masivamente a la exposición “Alemania y Francia” en el Centro
Dominico-Alemán, Ciudad Colonial, calle Isabel la Católica 212 (a partir de
ayer 22 de enero 2013). La exposición será presentada además en Santiago, a
partir del 15 de marzo en la Alianza Francesa.