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20 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:44 AM
Puntos de vista 19 Enero 2013
Comentarios 1 - último digitado en 19 Ene a las 5:09 PM
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EN PLURAL
Remitente: la historia 
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Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com

Perredeístas:
La necesidad y el deber se conjugan para convocarlos a la acción en resguardo de la democracia dominicana. También, de la libertad, porque cuando alguien pretende erigirse como amo único de un conglomerado, ella se envilece, se reduce a una grotesca farsa montada por mediocres, aunque bien pagados actores.

Hará el lunes próximo 74 años, fundó el PRD un grupo de dominicanos y dominicanas que sufrían exilio precisamente por amar y defender la libertad, esa que liquidó Trujillo.

Crearon una marca, PRD, constituyendo una empresa moral con accionistas imbuidos de un pensamiento liberador, progresista.

Con sus luchas y sacrificios, inspirados en la revolución agrarista mexicana y en la visión martiana de la vida, se escribió en el libro del devenir latinoamericano, un nuevo augural capítulo: las bregas por la independencia trascendieron las banderas, los himnos, los escudos aspirando a la soberanía del pueblo-pueblo, liberación frente a las tiranías criollas, derecho de todos y de todas a respirar sin miedo, también comer, educarse, tener un pedazo de tierra.

Cuando por fin llegó al país aquella trilogía inolvidable, Miolán, Castillo, Silfa, ya luego Juan Bosch, la doctrina social del PRD expandió ese hábito de libertad y la convirtió en propósito popular. La democracia nacida como intuición y deseo con la ejecución del tirano, se fue constituyendo como concepto articulador de derechos y deberes en nuestro país.

Los perredeístas y las perredeístas convocadas por la prédica meridiana de don Juan, parieron en las urnas una democracia que chocó con los mezquinos intereses de los de arriba, que conspiraron hasta dar el golpe infame.

Esa vez, los perredeístas no se convocaron con la fuerza debida para defender la democracia; y esa es una lección que debe advertir sobre la fuerza de la unión y la protesta en el debido momento, el peligro de la inacción, que se alimenta en las diferencias y discrepancias internas.

Porque, está escrito y no puede negarse, el gran talón de Aquiles del PRD son sus acciones divisionistas.

Sin embargo, aunque tarde, los perredeístas sí se convocaron en 1965, ante el llamado de Peña Gómez; y la Guerra de Abril reivindicó en las calles de la ciudad heroica el compromiso con la libertad y la democracia. En el libro que recoge la trayectoria de los pueblos en el tiempo, el PRD escribió con pólvora y sangre, otro capítulo de gloria, de reafirmación de ideales. Porque se convocaron en la acción, otra lección que los redimió de la inercia y la permisividad.

Después de los 12 años terribles de Balaguer, Antonio Guzmán asumió de nuevo el ideario fundacional del PRD: en nombre de la libertad y la democracia, junto a un pueblo que lo entendió y lo apoyó, abrió las cárceles y las fronteras, institucionalizó las Fuerzas Armadas, retornaron los exiliados políticos, y cada quien y cada cual se inscribió en el partido, asociación o sindicato que le plugo. La libertad y la democracia danzaron alegremente alrededor del Palacio Nacional.

Ha habido otros gobiernos perredeístas, después, con fallas y errores, con debilidades y fortalezas. Ninguno ha abjurado del compromiso del PRD con la libertad y la democracia.   

Aunque los pleitos internos continuaron, como se reñía en el patio de nuestra propia casa, nunca pusieron en peligro ese convenio, del cual eran testigos los mejores sectores sociales.

Ahora, una situación inédita y odiosa amenaza desde las entrañas mismas del partido, la libertad y la democracia, que solo se consolidan en un estado de derecho en el sistema  de partidos políticos.

Esta vez, está en juego, no la llegada al poder de uno u otro candidato perredeísta; no es una riña interna,  ni el enfrentamiento por cuestiones personales entre dos líderes. El PRD completo, con sus bases abnegadas y sus dirigentes medios, se han puesto en venta en un mercado donde pesan más fuerzas económicas que políticas. Es una página fea que escriben unos pocos, una intentona ilegal, inmoral e ilegítima por lograr que la sigla del PRD pierda crédito, ya luego, las elecciones. Ese es el pacto perverso, y para develarlo y frustrarlo se necesita la presencia, la unidad de reflexión y acción, la inteligencia  y el verbo de los verdaderos perredeístas.

Ha llegado la hora. La historia los convoca a través del corazón volcado en las palabras de una perredeísta. Se convoca a salvar al PRD,  para que siga haciendo historia.

Salvar el PRD es la consigna que convoca también, expandiendo la franja de compromiso con la libertad y la democracia, a las instituciones  sociales que en la democracia, y la libertad, en la pluralidad y en el equilibrio, encuentran seguridad para su desarrollo.

Alrededor del partido mayoritario del país, garantía de equilibrio, contrapeso opositor, interlocutor válido ante el peligro de un partido único, la historia los espera, perredeístas, dominicanos.


COMENTARIOS 1
Comentó: rdlacruz
De: República Dominicana
Aun recuerdo su [su conversacion con Peña] sobre lo negativo de la reeleciòn. Se refirió incluso a su tesis de grado. Usted lo acompañò en aqullas luchas. Condenó la reelección. Se olvidó de aquella raya de Pizarro. Hoy apoya usted a quién traicionò aquel sagrado principio del lider.
19 Ene 2013 5:09 PM
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