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18 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 4:57 PM
Puntos de vista 17 Enero 2013
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En la diana
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Rolando Reyes

Primer tiro
Los sentimientos tienen motivos que no pueden ser comprendidos por los fundamentos, y en macroeconomía, sus diferencias pueden explicar gran parte de las fluctuaciones de corto plazo de las principales variables. Las expectativas o sentimientos reaccionan a eventos, pasados o presentes. Pero si el evento o su percepción está vinculado a los fundamentos del mundo real, y el estado de expectativas resultante también se conecta a los mismos, entonces, y solo entonces, las decisiones de los inversionistas serían compatibles y consistentes con las fuerzas reales y permanentes del mundo económico. A muy corto plazo es posible que el sentimiento de las expectativas se separe del fundamento. Si las grandes economías están sometidas a estos eventos (tómese el caso del margen de la deuda pública española), en las pequeñas, sometidas a mayor volatilidad, la frecuencia de los mismos debe ser mayor, sobre todo en lo relacionado a su principal precio o variable: el tipo de cambio.

Segundo tiro
Si los títulos emitidos por un mismo deudor son demandados por inversionistas locales y extranjeros con tasas de rendimientos no equivalentes, entonces las expectativas de unos u otros estarán desconectadas de los fundamentos. El margen con que se comercializan los bonos globales en los mercados internacionales refleja la percepción de riesgo de los inversionistas extranjeros, mientras que la diferencia entre los rendimientos de los bonos locales en moneda nacional y los de los bonos internacionales debería reflejar las expectativas de devaluación de los inversionistas locales. En septiembre del 2012 la diferencia entre los bonos globales dominicanos y los del resto de América Latina era de aproximadamente 0.6%. Para esa misma fecha el bono de Hacienda con vencimiento en febrero del cursante año (el de fecha más próxima) tenía un rendimiento de un 7.8%. En lo que va de enero la diferencia entre los bonos globales dominicanos y el resto de América Latina se redujo a apenas 0.04%. Sin embargo el rendimiento del citado bono de Hacienda había aumentado a 8.5%, lo que significa que las expectativas de los inversionistas extranjeros se encuentran en direcciones opuestas.

Tercer tiro
Si se reduce el riesgo soberano global, entonces los inversionistas locales y extranjeros reducen el margen de rendimiento requerido en sus inversiones de bonos domésticos o internacionales. Como las expectativas sobre el tipo de cambio forman parte de dicho riesgo, los datos indicarían que los inversionistas extranjeros estarían esperando una reducción o por lo menos una estabilización del tipo de cambio actual con relación al existente en septiembre del 2012, mientras que los locales estarían ajustando su tasa de rendimiento para compensar una devaluación esperada de apenas 0.7% (8.5%-7.8%) en términos anuales, lo cual es mucho menor que el aumento del tipo de cambio registrado entre septiembre y la fecha.

Si el comportamiento del mercado cambiario se encuentra divorciado de los cambios registrados en los mercados financieros, y como la teoría predice que el ajuste de estos mercados se debe producir simultáneamente, entonces según el modelo, no solo se debería esperar una corrección cambiaria, sino que la misma sería inminente.

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