Listin Diario
19 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 6:43 PM
Puntos de vista 13 Enero 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
Un hombre de éxitos
Compartir este artículo
Efraín Guerra Carbuccia

Escribir un segundo artículo sobre el tema era de rigor, hay algunas interrogantes que me obligan a despejar y tratar de comunicar.

¿Por qué un empresario exitoso y en su mejor momento profesional decide dedicarse a transitar la carrera política? ¿Qué vió Balaguer en ese joven para confiarle la segunda posición del Estado? ¿Tuvo diferencias en la forma de pensar el empresario privado y el funcionario politico? ¿Y, si el éxito del ingeniero azucarero aseguraba notoriedad al vicepresidente de la nación? Carlos A. Morales Troncoso creció en un ambiente familiar en el que la política se concebía como una forma de servicio público, además de ser una pasión, tal como cita en su libro, De lo Privado a lo Público.

Y ese entusiasmo de transitar con la única manera de ejercer poder y de gobernar, lo hereda directamente de su abuelo materno, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, quien desempeñó altos cargos en la administración pública, además de ser presidente en el año 1940.

Aunque nació en el seno de una familia acomodada, sus bienes materiales los logró con su esfuerzo, enseñó muestras de su aspiración, responsabilidad y ambición en su etapa colegial, alternando con sus clases, trabajando en New Orleans como ayudante de carpintero en el Puertoy mensajero del periódico más importante de la ciudad.

Graduado de azucarero, en verano del año 1962 viene al país, a La Romana y comienza a laborar en el Central Romana Corporation. Pocos años después con una asombrosa carrera ascendente llega a ocupar la posición de Presidente de Gulf + Western Américas Corporation, la posición más alta a la que podía aspirar un ejecutivo dominicano o extranjero en esta isla.

Nos preguntamos qué vieron más allá de lo que la vista puede lograr, tanto el presidente Joaquín Balaguer al ofertarle al desconocido en el ámbito político la oportunidad de acompañarlo como Vicepresidente de su boleta, para no pocos ansiada, así como la nada fácil decisión del actual Canciller de abandonar la posición super segura y bien remunerada, con la eventualidad de ganar unas elecciones. El Presidente Balaguer, mago de la política dominicana, conocía de las vastas condiciones de administrador e imágen de Carlos, sabía que colocándolo en el proyecto, le aportaba más beneficios que otros a su candidatura. Y en esa oportunidad era el postulante que necesitaba.

El ingeniero Morales por su parte, visualizó la brecha de entrada a su verdadera vocación. Dar el sí, lo llevaba a una actividad diferente, con lógicas distintas de lo que había estudiado y a lo que se dedicaba hasta ese momento. Era como volver a empezar, pero esta vez con 46 años.

Su gran desempeño y el brillo que le aportó la empresa multinacional lo colocó como el mejor postor.

Sabía que ese gran paso representaba un gran reto, pero nunca sospechó cuan grande lo era, porque ayer sentía la política más con el corazón que con la razón y del maestro aprendió a sintonizarse en su nueva profesión, la del arte de lo posible, y asimiló que no se puede hacer bien la política si no se educa para ser dirigente, porque el politico de gran talento y habilidad es aquel que intenta lo imposible para empujar lo posible hacia límites más ambiciosos.

Romper con ese romanticismo no fue tarea fácil, como tampoco lo fue terminar con una vieja creencia, de que ser empresario y pensar como tal, bastaba por sí sola para lograr el éxito en ese arte. Finalmente nos enseñó que nada se logra sólo con una cualidad especial, todo se obtiene con un trabajo constante, de método y de organización.

Carlos Morales, un hombre de éxitos, con una fortuna envidiable desinteresado y dedicado en cuerpo y alma a los mejores intereses de su país.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña