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30 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:01 AM
Puntos de vista 10 Enero 2013
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En la diana
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Rolando Reyes

Primer tiro
Si las pesas de cada brazo no son iguales, una balanza siempre se inclinará hacia el de mayor peso. Empresarios e inversionistas deberían evaluar cuidadosamente los factores que inciden e incidirán en el balance de riesgos cambiarios y en el de los demás riesgos macroeconómicos. El punto de partida debería ser el efecto de la reforma tributaria en los precios, en la demanda de divisas y en el ritmo de crecimiento. Si no hay aumentos de salarios, los precios internos deberían recibir un choque de una sola vez. Las mejores estimaciones disponibles indican que este impacto sería cerca del 1%. Pero los aumentos de las tasas impositivas también reducen la demanda agregada por la vía de la reducción del consumo privado. Como la contracción del gasto público también reduce dicha demanda, la presión inicial sobre los precios tenderá a reducirse, y por eso el impacto neto sobre la inflación interanual de 2013 sería alrededor del 0.8%. Estos deberían ser los datos básicos para evaluar el impacto sobre los riesgos cambiarios.

Segundo tiro
La contracción de la demanda agregada reduce las importaciones y las presiones sobre el tipo de cambio, aunque el aumento de la inflación puede producir presiones en sentido contrario. Pero la reducción de la demanda de importaciones debe producir un efecto a la baja sobre el tipo de cambio nominal mayor al que se produce hacia el alza como consecuencia de la inflación. Los demás factores para evaluar de manera integral los riesgos cambiaros y los demás riesgos macroeconómicos deberían buscarse en el marco macroeconómico de la política fiscal contenida en el Presupuesto, y en el marco del Programa Monetario del Banco Central. Como esta institución no tiene una meta de tipo de cambio nominal, su marco macroeconómico no tiene una proyección de esta variable, y aunque el presupuesto sí la contiene, debe tenerse muy en cuenta que la misma solamente es indicativa y necesaria para el cálculo de ingresos y gastos.

Tercer tiro
El presupuesto del 2013 contiene una depreciación cambiaria interanual  de un 6.8%, y aunque al igual que el marco del Banco Central proyecta una reducción del ritmo de crecimiento de un 1%, la inflación estimada para el cierre del 2012 y proyectada para el 2013 del marco presupuestario (4% y 5.1%, respectivamente) es mayor que la contenida en el marco del Banco Central (3.5% y 5% respectivamente), y significativamente menor que la tasa de devaluación utilizada para el cálculo presupuestario, lo que significa que según estimación presupuestaria, se produciría una devaluación del tipo de cambio real. Pero la evaluación del riesgo cambiario debería tomar en cuenta que el marco del Banco Central también contempla una reducción del déficit de las transacciones corrientes con el exterior de un 2.4% del PIB, y una reducción de la demanda de divisas de esa misma magnitud.  Por tanto, si la balanza de las fuerzas cambiarias debe inclinarse, muy probablemente lo hará hacia el brazo en que se encuentran los impactos de la reducción del déficit corriente con el exterior y su financiamiento externo.

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