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31 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 11:03 AM
Puntos de vista 2 Agosto 2012
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 ¿Cuánto vale un banco?
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Daris Javier Cuevas

Don Aristóbulo de Juan es un economista español considerado como uno de los que mayor dominio tienen sobre el manejo de los bancos y de la supervisión bancaria. En una ocasión participaba en un curso sobre Inspección y Análisis de Entidades de Intermediación Financieras que él impartía y de sus  sesudas reflexiones escuché algo que nunca olvido, pues decía que la banca es un negocio con un alto contenido de misterio. Por igual, siempre recuerdo el curso sobre Crisis Bancaria y Resoluciones, impartido por facilitadores de alto nivel de la FDIC de USA, donde  sostenían que pocas gentes entienden cómo operan los bancos, pero que los supervisores sí deben conocerlo y sobre todo cómo funcionan los balances de un banco.

Efectivamente, para analizar una crisis bancaria hay que partir de estos dos elementos, combinado con las características de las entidades de intermediación financiera y el elevado nivel de endeudamiento con que operan los bancos, situación ésta que puede conducir a una insolvencia de los mismos. Pues en los misterios del negocio y los balances es que se puede llegar a los detalles que permiten saber el valor de un banco en un momento dado o ante situaciones adversas.

Para tener una idea del valor de un banco, es necesario saber la composición de las operaciones que realizan estas entidades. Pues estos tienen operaciones pasivas y operaciones activas y tienen un capital para poder operar. Es así como todos los depósitos de los bancos en sus diferentes tipologías representan un pasivo ya que se tiene la obligación de devolver los depósitos y pagar los intereses que generan los mismos. Pero los bancos pueden vender acciones que al ser adquiridas por inversores, el banco tiene que pagar un porcentaje de sus beneficios y digamos que eso es un pasivo. También un banco puede emitir bonos que le genera un pasivo y todo este paquete de operaciones de pasivos constituyen la deuda para una entidad bancaria.

Con las operaciones de pasivos los bancos generan las operaciones de activos ya que se llevan a cabo los negocios de los préstamos, inversiones u otros, que le reportan beneficios al banco. Es así como queda constituido el paquete de activos de estos.

Establecido esto, entonces aquí podemos encontrar la respuesta a la pregunta del epígrafe de ¿cuánto vale un banco? Una simple aritmética nos permite apreciar que el valor de un banco está dado por la diferencia entre los activos y los pasivos, pues si los activos del banco son mayores que los pasivos entonces el valor neto o capital es favorable y los accionistas estarán felices, pues de ocurrir lo contrario, el banco tiende a colapsar. Pero la situación se torna difícil cuando los depositantes entran en pánico y hacen retiro masivo o para que el banco siga operando recibe préstamos a tasas de interés inmanejable y es aquí donde en una economía puede surgir una crisis incontrolable ya que los bancos manejan recursos ajenos.

Para ilustrar lo expuesto, solo hay que poner como ejemplo lo ocurrido en la crisis del 2008 en EE. UU. donde en un acto de desesperación varios bancos recurrieron a préstamos con altas tasas de interés que terminaron con la existencia de algunos y otros  rescatados y fusionado con la intervención de la Reserva  Federal. En efecto, el banco UBS recibió en calidad de préstamos US$ 11,000 millones, Washington Mutual recibió US$3,000 millones, Morgan Stanley recibió US$5,000 millones, Wachovia recibió US$7,000 millones, Citigroup recibió US$7,500 millones, entre otros. Esta inyección de capital se hacían en agonía de dichas entidades cuyo objetivo era enviar una señal de superación de la crisis que atravesaban, sin embargo este fondeo lo que produjo fue un mayor hundimiento de estos bancos y agravamiento de la crisis en Wall Street.

Es así como el sobreendeudamiento o sobre apalancamiento frente a los activos deteriorados ponen en evidencias el valor de un banco que de bueno ha pasado a ser un banco malo y donde la calidad de la supervisión y la capacidad de la Alta Gerencia se tiran a rodar al suelo con un alto riesgo moral irrecuperable.

El autor es economista.

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