Hay que sobrevivir el 31 de diciembre para poder emprender todos los proyectos que nos depara el 2013, un año que se anuncia difícil, de grandes retos económicos, políticos y sociales.
¿Qué podemos hacer para que 2013 se convierta en una oportunidad más que en un problema?
Podemos comenzar por no bajar la guardia, y continuar, como sociedad, cada quien desde sus espacios, reclamanto más justicia social, transparencia y seriedad en los actos del Gobierno, el sector privado y las instituciones no gubernamentales.
Este propósito, sin embargo, se convierte en humo si no asumimos un comportamiento proactivo y responsable en nuestra vida personal y en sociedad. ¿Con qué cara puede una persona reclamar transparencia cuando engaña al fisco? ¿Cómo se puede atrever alguien a criticar la corrupción cuando paga sobornos o usa su posición para obtener privilegios?
Estos reinicios son oportunidades para calibrar lo que importa en la vida, reenfocar las fuerzas y organizarse.
Algunos propósitos podrían incluir trabajar para que en nuestro entorno haya cada vez menos discriminación, y abrir nuestras mentes para enfrentar los prejuicios contra las mujeres, las personas con una orientación social diferente y otras minorías, como los inmigrantes, sobre todo los de Haití.
Es un buen momento para replantearnos la educación que damos a nuestros hijos e hijas y los valores que, no en teoría sino en la práctica, les inculcamos. ¿Cómo pretender que sean corteses si nunca decimos por favor ni gracias? ¿Cómo aspirar a que no sean violentos si les gritamos y les pegamos? ¿Cómo desear que sean ciudadanos respetuosos de la ley si nos pasamos en rojo o circulamos en vía contraria?
El año se acerca lleno de posibilidades de pasar de la teoría a la acción. De pensar menos en el cariño que tenemos por alguien e ir a abrazarle; de sembrar árboles, involucrarse en una obra benéfica, estudiar de nuevo, hacer deporte, sumarse a los planes de alfabetización, ahorrar -aunque parezca imposible-, bailar, cantar, soltarse el pelo y ser cada vez un poco más auténicos, más auténticas... más libres.
Que 2013 nos llegue con fuerzas para ser cada vez mejores personas.