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25 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:14 AM
Puntos de vista 29 Diciembre 2012
Comentarios 1 - último digitado en 29 Dic a las 11:24 AM
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EN PLURAL
Nueva cultura política desde 2013
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Yvelisse Prats Ramírez De Pérez
yvepra@hotmail.com

No quiero sentir ni expresar ante el año que llega la pesadumbre, el desencanto y el enfado que marcaron mi actitud en esta Navidad.

Me coloco en una reflexión que no es de la optimista ingenua, transida de utopía que he sido, sino que está basada en la lógica contundente de la inevitabilidad de los cambios. Y ya hay señales, aunque necesitan estructurarse y articularse mejor, que parecen iniciar esos cambios.

El problema es que en las últimas tres décadas la cultura política de nuestro país, y del continente, ha ido de tumbo en tumbo, confundiéndose conceptos y acciones. La mentada “representativa” se ha convertido en una democracia delegativa, así la califica Alain Touraine en la que el presidencialismo exacerbado se traga a Montesquieu con su independencia de poderes, el Estado se sinonimiza con el partido de gobierno de turno, y la sociedad civil pendula entre el antagonismo, la complicidad o la pretensión de suplantar a la sociedad política.

Además, la marginación y la exclusión han crecido como maleza en el cuerpo social impidiendo la cohesión que fundamentaría la gobernabilidad.

En la extrema carencia de políticas públicas medran el clientelismo y el patrimonialismo menguando con la dádiva la libertad de las personas para actuar como ciudadanía activa, deliberante, impulsando el cambio.

Ha sido bien difícil, en estos años duros y crudos de pragmatismo, de negación y abjuraciones ideológicas, visibilizar signos positivos que nos alienten. Apenas percibimos algunos núcleos críticos que desde sus espacios valientes analizan, condenan pero sus posiciones se agotan muchas veces en el  diagnóstico, que deviene también en desesperanzado. Quizás sin advertirlo, empero, había,  hay, una levadura que va fermentando el pan, no  solo de la crítica y la denuncia, sino de la acción.

Y como a toda acción debe preceder y suceder la reflexión como cuna y sustento, decodificando y codificando al unísono teoría y praxis, me permito acompañar con algunas ideas el despertar de la ciudadanía dominicana, que logró ya el gran triunfo del 4%, y que mantiene su desvelo reclamando la rendición de cuentas y cero impunidad frente a la corrupción que lastra instituciones y roba a los pobres lo que debe tocarles.

Una tarea que desafía ahora nuestro potencial democrático es armar un nuevo constructor de CULTURA política, nacional, latinoamericana, que defina la relación entre Estado, sociedad política y sociedad civil. Hay muchos prejuicios, clichés, soberbias, intereses espurios que han enturbiado esa relación, que se mantiene oscilante entre fusión, imbricación, subordinación o eliminación de alguno de los términos de esta triple ecuación.

En una obra de Manuel Garretón releída recientemente, encontré proposiciones que parten de la concepción de Anthony Giddens sobre la “dualidad de las estructuras”, y ofrecen una visión holística de la relación. Me parecen válidas e importantes  para glosarse.

Los tres elementos son indispensables, en una verdadera democracia, son actores sociopolíticos todos, deberán identificarse cada uno en su propia capacidad ínsita de agencia transformadora de la sociedad.

Así, sin pretender desbordarse en sus competencias y en los derechos, cada uno, ubicados en sus poderes y responsabilidades: Estado, Partidos Políticos, Sociedad Civil, podrían emprenderse en nuestro país la tarea de recrear una cultura política que conozca y comprenda, pero no necesariamente asuma dócilmente las transformaciones, tantas de ellas negativas, que la globalización nos trae. Tampoco, claro está, esa nueva cultura política puede ser odre nuevo para vino viejo, no todo es mejor en el pasado.

Para afrontar la mundialización que es solo tecnología y presente, y la tradición que es paño que no alcanza  ya a cubrirnos para avanzar, debemos encontrar un abordaje digno, teniendo como anclaje la formulación de nuevos constructos teórico-empíricos, dejando atrás, como recomienda el venezolano Luis Madueño “el legado cultural de clara influencia foránea”. 

Algunas bases hay. Tenemos estudios internacionales como los de la CEPAL, UNESCO, la ONU; criollos como los del Centro Bonó y Juan Montalvo; a nivel personal, intelectuales orgánicos como Andrés L. Mateo, Miguel Ceara Hatton, César Pérez, Wilfredo Lozano, más jóvenes como Olaya Dotel y la “Multitud” de muchachos y muchachas “Indignados” y “Jartos”.

En los partidos políticos, que son indispensables e insustituibles, porque les corresponde articular en sus programas voluntades, aspiraciones y reclamos dispersos para luego desde el Estado convertirlos en políticas públicas, estamos los que fuera y dentro hemos luchado, más en unos que en otros, y más algunos que los demás, para que nuestra cultura política sea más consecuentes con nuestra propia comunidad de destino. A partir del 2013 si nos uniéramos, una nueva cultura política nacería participativamente. 

¿Es posible? Quiero creer que lo es. Pese a las brumas de la Reforma, los huracanes de la violencia, los montones de sueños frustrados, me hace un guiño, para recibir el nuevo año, está propuesta por la esperanza. 

COMENTARIOS 1
Comentó: LosReyes
De: República Dominicana
Doña Yvelisse, con esos referentes criollos de sociedad civil y los nombres de los personajes que usted cita no llegaremos a ninguna parte porque están muy comprometidos, ya han tomando bando en la lucha y borrado la imparcialidad que debe marchar al frente de toda empresa de este tipo. Tenemos frutas, hermosas por fuera pero,totalmente agusanadas por dentro.
29 Dic 2012 11:24 AM
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