TIEMPO DE VIVIR.- Si la encuesta demuestra con altos porcentajes la disposición del dominicano para la felicidad, confirma el ánimo abierto y libre que me llevaba semanas atrás a reclamar que dejaran a la gente vivir a su gusto. Sin restricciones ni horarios. El ambiente de estos días, si se quiere, lo dice todo. Transcurrió la Navidad, y de seguro sucederá igual con Año Nuevo, sin las crispaciones del otoño. Con un trago y dos acordes todo se fue al carajo. Que los perredeístas insisten en sus luchas internas. Bien. Alguien las declaró estériles, y no se conoce hasta ahora que hayan parido una guayaba. Cada cual vive de lo que vive, y los dirigentes y las bases del partido blanco tienen derecho a ser felices, aun cuando sea pelear eternamente. El 2013 lo pintan con brocha gorda, y en caso de pinceles, una obra del Goya de los últimos años, por sus trazos alucinados. Lo que les espera será peor que una aventura: Ir al y venir del Tribunal Superior Electoral, cuyos miembros, además de sabiduría jurídica, deberán asumir los nuevos recursos con paciencia política...
OLLA DE PRESI”N CON TAPA.- El PLD cerró su año con una de sus acostumbradas fotos de postalita, pues aun cuando en la realidad es una olla de presión con tapa, y no se ve el agua en ebullición, sus dirigentes dan pruebas de una avenencia y un entendimiento que ni Jesús con sus apóstoles. Solo falta que como en el cuadro de Da Vinci el discípulo favorito se recueste del Señor. Sin embargo, el 2013 será el 2013, y ningún año es igual a otro, y las situaciones no se marcan como los pasos de baile, sino que se desencadenan, y como en las novelas antiguas mueven a su antojo los personajes. El 2013, por muchas vueltas que les den, los peledeístas se encontrarán de frente con el Congreso Norge Botello. Y vale recordar que Botello no era un teórico, sino un hombre de acción. Por tanto, más que doctrina, se discutirán medidas. Las componendas mantienen al partido con apariencia de enfermo sano. Pero después de tantas harturas seguidas, los intestinos se cansan y necesitan por lo menos una dosis de bicarbonato, como en los tiempos de los abuelos. Las resacas no matan, pero hay que tratarlas a tiempo...
LAS ADVERTENCIAS DE POMPEYA.- El bicarbonato podría resultar un remedio inocuo, y necesitarse de un purgante de esos que aligeran las tripas, y solo falta decidir si con aceite de ricino o uno de esos chocolatitos de buen sabor que dejan sin entrañas. Ahora, en lo que sí están de acuerdo todos los peledeístas, es en lo oportuno de hacer un alto en el camino, de cantárselas y llorárselas entre ellos mismos, antes de que venga un mariachi de fuera. Que el éxito repetido obliga al dopaje, y muy de continuo, llevar a la locura. Ellos lo dicen de sí mismos, pero no hay dudas de que hay dirigentes que hace mucho perdieron la cabeza, y no fue por un amor. Por el poder, por el dinero, por las influencias. Y se sabe que la gente, el pueblo, los votantes, cuentan hasta uno, y hasta dos, y hasta tres, pero que con la cuarta o con la quinta llega la vencida. La experiencia reciente de Leonel Fernández fue una advertencia. Pudieron evitarse males mayores, inexplicablemente la insurgencia de la calle cedió, pero fue evidente que como cantaba José José en los ochenta “hasta la belleza cansa”. ¿Por qué esperar los últimos días de Pompeya, si pueden levantarse nuevas ciudades?
LOS NUEVOS IDE”LOGOS.- Lo interesante de este necesario proceso es que el PLD hay gente en ropa de faena dispuesta a promover nuevas maneras de hacer política, de ser partido, y que incluso asoma, aunque no se posesiona. Dos ejemplos: Carlos Amarante Baret y Franklyn Almeyda. Cada cual tiene un recetario diferente, pero la intención es la misma: que el PLD se recomponga y responda a los nuevos tiempos. Ahora no se sabe, pero en ocasiones sus filiaciones fueron distintas o contrapuestas. Aunque se supone mayor subordinación a Amarante Baret que a Almeyda. No obstante, el problema siempre será cómo conciliar los liderazgos. Si cuando Juan Bosch reinaba solo, se conocieron las crisis de las expulsiones y los abandonos, hay que suponerse ahora cuando sin dudas hay dos gallos en el gallinero. Y cuyos quiquiriquís se oyen más allá del patio de la Casa Nacional, como lo comprueba una encuesta patrocinada por Funglode, en que el presidente Danilo Medina va alante, pero con Leonel Fernández pisándole los talones...