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Puntos de vista 24 Diciembre 2012
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La carta de la familia de Darío Gómez
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Vinicio A. Castillo Semán
viniciocastilloseman@gmail.com

Con motivo de cumplirse el 14 de diciembre pasado 11 años de la muerte del Senador Darío Gómez Martínez, de Santiago  Rodríguez, su vida y su madre enviaron a los medios de comunicación una carta-nota de prensa que merece ser reproducida en este artículo y que prueba cómo en nuestro país hay y se desarrollan casos predilectos, ocultando otros que no conviene, por razones políticas y  sectoriales, investigar ni llevarlos a los primeros planos del debate público.

Las carta-nota de prensa de la familia de Darío Gómez, dice lo siguiente: “A once años del asesinato del Senador por la Provincia Santiago Rodríguez, Dr. Darío Gómez Martínez, sus familiares siguen exigiendo al aparato de justicia del país que sean identificados y procesados los que tomaron la decisión de pagar por su muerte y los que en su reconocido papel de expertos en crímenes por paga escogieron a los matarifes que actuaron en tan vil crimen.”

“Anda muy mal una sociedad donde impera la impunidad.  Anda muy mal un país donde un grupito de individuos planifique, paguen a un organizador de muchos crímenes que han bañado de sangre el país y logren asesinar a un Senador de la República, y luego sigan disfrutando la vida como si nada hubieran hecho.  Individuos que se esconden en el poder del dinero y en contubernio con sujetos de mala calaña que han llegado por azares de la vida a tener hombres armados bajo sus órdenes, no pueden ser más poderosos que el esquema de justicia que rige una sociedad organizada.  Ni sujetos de rostros extraños ni otros que la justicia puede fácilmente ubicar en toda la geografía del país, pueden estar por encima de la ley y la justicia.”

“Es por ello que la familia Gómez Martínez espera por enésima vez, a quienes corresponda en el circuito que integra la justicia del país, que sean procesados los que participaron en el alevoso crimen que cegó la vida brillante del Senador por la Provincia de Santiago Rodríguez, Dr. Darío Gómez Martínez (tanto los que pagaron como los que organizaron e instruyeron a los procesados y condenados autores materiales). Los Gómez Martínez y las decenas de familias que conforman las diferentes ramas  de su núcleo familiar saben que la sombra de este crimen persigue permanentemente, como una filosa daga, a todos los que accionaron en los cuatro niveles del abominable hecho (idea, clasificación, ejecución y encubrimiento).  Pero les reiteran que eso no va.  No hay crimen perfecto.  Que tengan eso bien presente en sus mentes retorcidas, los que eliminaron físicamente al Senador de la República Darío Gómez Martínez. 11 de diciembre de 2012 .”

Esta posición de la familia del asesinado Senador es claro debiera de mover  una investigación formal de reapertura del caso por parte de la Procuraduría General de la República, que precisamente en esta misma semana que recién acaba de transcurrir, planteó una investigación posible de la muerte del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, hace 40 años, tras el desembarco de Playa Caracoles, en un foco guerrillero que procuraba el derrocamiento del régimen del Dr. Joaquín Balaguer.

Contrario al caso de Caamaño, donde la totalidad o inmensa mayoría de los personajes están muertos, en el caso del senador Darío Gómez el Procurador General Francisco Domínguez Brito pudiera tener mucha tela por donde cortar si se animara a hacerle caso a los gritos de justicia de su adolorida familia., empezando porque los individuos identificados como autores materiales estaban “ilegal y técnicamente” presos en el penal de La Victoria al momento de producirse el hecho  y las armas que usaron estaban registradas como depositadas en la Policía Nacional.

Otro elemento fundamental para una posible investigación del caso Darío Gómez sería oír el testimonio de Juan Miguel Castillo Pantalón, brillante abogado y exjuez de Instrucción, que denunció de forma responsable ante el Dr. Virgilio Bello Rosa, entonces Procurador General de la Republica, de que el principal acusado de ser el autor material de la muerte de Darío Gómez iba a ser asesinado en la cárcel, lo que se produjo horas después de la denuncia, hecho insólito que retrata la magnitud del poder que ostentaban en ese momento quienes querían impedir que este autor material declarara la realidad de lo acontecido y, sobre todo, qué instancia de poder había planificado y ordenado también su ejecución.

El Ministerio Público de Hipólito Mejía, ni el Senado de la República, en manos en ese momento en manos del PRD, nunca exigieron el esclarecimiento de los hechos señalados, sabedores todos en privado de que se trató de una muerte ordenada desde instancias de poder, como alega la familia, y no  la farsa montada en la ocasión que daba cuenta de que lo ocurrido fue un hecho de delincuencia común, en la que por acaso se encontraba presente el Senador Darío Gómez.

Qué bueno sería que el Procurador Domínguez Brito le imprimiera  al caso de Darío Gómez el mismo ímpetu e interés que ha mostrado en la persecución contra el Senador de San Juan de la Maguana, Félix Bautista, aunque sabemos que quizás no pueda competir con la cobertura mediática que ha tenido este último caso y los elogios que éste le ha granjeado a su figura por parte de la sociedad civil y del PPH.

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