Puntos de vista 14 Diciembre 2012
0 Comentarios
Tamaño texto
UMBRAL
¿Somos tan violentos en el país?
Compartir este artículo
Manolo Pichardo

La gente se aglomeraba en las paradas, en las esquinas; las habituales colas perdieron el orden de las buenas costumbres y el civismo que han mostrado los ciudadanos y ciudadanas que día a día salen a las calles a desafiar un tránsito colapsado que aturde y exaspera hasta somatizar el estrés que se escapa por las vías de las aftas, las repentinas gripes y las  diferentes enfermedades que pare el ajetreo citadino.

Es que ese día la cuestión se salió de madre. No había un solo autobús del transporte público de pasajeros en la calle, debido a que los conductores, hastiados de las mafias que parecen tener el control de Guatemala, se fueron al paro en razón de que los delincuentes, para este mes de diciembre, no solo estaban exigiendo la cuota mensual, “peaje”, o “impuesto de guerra”, como también se le conoce, sino el aguinaldo navideño.

Yo estaba espantado, pero los guatemaltecos no, pues ya es costumbre pagar ese “impuesto” adicional a los delincuentes. Pero para mi mayor sobresalto y como para que entienda porqué los chapines se toman el asunto con ánimo deportivo, me cuentan que como  en ese país del istmo centroamericano además del salario navideño se paga en junio un bono igual al sueldo devengado, estos tipos que desafían al Estado con cierta impunidad, hacen sus operativos en ese mes y con ello, durante el año completan su “peaje” 14.

Me han dicho además que estos operativos delictivos no son exclusivos de Guatemala. Son el pan de cada día en Honduras y El Salvador, países que junto al primero conforman el llamado Triángulo Norte centroamericano, definido como el más violento del planeta tierra, pues si sumamos las muertes violentas que se producen entre los tres superan los 180 por cada 100 mil al año, un número que asusta, pero que no refleja, según algunos expertos, las cifras reales debido a que un alto porcentaje de los asesinatos cometidos no se reportan a las autoridades, por lo cual no forman parte de las estadísticas.

Este método, el de cobro de “peajes”, es considerado “civilizado”, y en cierta forma da tranquilidad a los conductores y pasajeros, porque es una “protección” para que los buses no sean asaltados a punta de pistolas o cuchillos como suele ocurrir en lugares donde no se han establecido los delincuentes de forma organizada.  

Con esto las muertes violentas se evitan. Ahora bien, las veces que los choferes se han puesto difíciles, los chicos se ponen violentos y la sangre corre como una vez que a un malcriado conductor se le ocurrió desafiar la autoridad delictiva y una bomba voló en pedazos la guagua con todo y pasajeros; me dicen que el responsable anda suelto por insuficiencia de pruebas y las presiones de los grupos defensores de los derechos humanos, activos allí como por estos lares.

Aunque los ciudadanos y ciudadanas de aquellos países perdieron la capacidad de asombro respecto a la delincuencia y sus métodos, se han vuelto paranoicos, al extremo de pensar que cualquier motociclista que se acerque a un vehículo, tiene el propósito de asaltarlo o de dispararle por algún ajuste de cuentas.

Mi querido amigo, el expresidente Hipólito Mejía, dijo hace unos días que estuvo en Guatemala recientemente (cuestión que me costa porque por allí nos vinos y conversamos) y comprobó que el miedo que se tiene en aquel país se siente en éste. Yo pienso, sin ánimo de molestar, que la cuestión no es así, pues tengo casi 9 años de estar por Centroamérica y para mí está  claro que lo de aquí, frente a aquello, es juego de niños.

De todos modos, comparto con él que la gente en este país está asustada porque la violencia se siente y se ve con su cara de muerte y espanto.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña