Puntos de vista 13 Diciembre 2012
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En la diana
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Rolando Reyes

Primer tiro
Las expectativas sobre el comportamiento de las variables económicas se han debatido siempre entre los fundamentos y los sentimientos, y entre la razón y la emoción. Cuando las expectativas y las decisiones a que estas conducen se mantienen en línea con los fundamentos, las volatilidades macroeconómicas no deberían ser mayores a las que producen los choques internos y externos no previstos. El marco macroeconómico en general, el presupuesto de ingresos y gastos del Gobierno y el programa monetario del Banco Central en particular, contienen las proyecciones globales y específicas del sector público. Pero los empresarios y los inversionistas deben decidir si consideran que las mismas reflejan correctamente el estado esperado de los fundamentos reales, o si planificarán tomando en cuenta otros escenarios y proyecciones. Pero siempre deberán ponderar hasta qué punto el presupuesto y el programa monetario del próximo año fortalecen el marco macroeconómico general esperado para el próximo año.

Segundo tiro
En términos de expectativas, el gran reto siempre es diferenciar lo transitorio de lo permanente, pues lo primero podría estar asociado a los sentimientos, y lo segundo a los fundamentos. Si aumenta la volatilidad del tipo de cambio, la tarea fundamental de inversionistas y empresarios es analizar y separar el efecto total en sus componentes transitorios (desviación de las expectativas) y permanentes (aumento real y persistente en la demanda de dólares por razones reales). Pero si las exportaciones y las entradas de capital no están disminuyendo, si tampoco lo están haciendo las reservas internacionales, y si no están aumentando las importaciones y los pagos al exterior, entonces no existen razones para que aumente el tipo de cambio más allá del nivel que determinan los fundamentos reales. Las apuestas de corto plazo pueden producir pérdidas o ganancias, pero a largo plazo se debe esperar que el tipo de cambio nominal se mantenga alineado con su equivalente del tipo de cambio real fundamental. Por eso la teoría predice que sólo las posiciones vinculadas a los fundamentos reales pueden ser rentables a largo plazo.

Tercer tiro
El presupuesto de gasto contiene la demanda de bienes y servicios del Gobierno, un componente de la demanda interna que los empresarios toman en cuenta en sus planes de producción y compra. Pero también contiene la demanda neta del Gobierno por financiamiento en moneda nacional y extranjera, lo que impacta directamente los mercados de crédito y las tasas de interés. En el panorama monetario, el factor fundamental a tomar en cuenta es que la tendencia a la baja de la inflación podría continuar durante varios meses. Dado que la alta demanda de los títulos de deuda pública demuestra que no existe y no se percibe una crisis fiscal actual o futura, las variables anteriores son las que deberían entrar a formar parte de las expectativas y las proyecciones de empresarios e inversionistas. El marco macroeconómico, el Presupuesto público y el programa monetario del Banco Central también contienen las proyecciones oficiales.

Pero si los fundamentos y la razón se imponen sobre los sentimientos y la emoción, las diferencias no deberían ser significativas.

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