Y no sólo la pobre participación en un domingo soleado fue lo más notorio, sino quiénes fueron a la “manifestación” en el obelisco hembra... Los mismos: Unos cuantos poetas sin oficio, dos o tres desorejados, diez o veinte bienintencionados y 123 “descuidistas”.
Además de la canalla mediática, ahí estaba la gerontocracia pepehachista y los amargados de un “liderazgo emergente” que cuando se miden en las urnas sacan unos pocos miles de votos. Porque no representan a nadie.
Como el doctor Moreno y el ingeniero Estrella que entre los dos sacaron menos de 30 mil votos.
Y se cobijan ahora a la sombra de un movimiento que intenta emular la rebelión espontánea de sociedades europeas golpeadas por rigurosas políticas de ajustes que han arrasado con programas de bienestar social, afectando las pensiones, la salud, la educación...
Pero la simulación les duró poco. Porque la gente no es tonta, y hace rato se dio cuenta de lo que se ocultaba detrás de la supuesta campaña “contra la corrupción y la impunidad”.
En cuanto salieron a la superficie los propósitos sediciosos de quiénes alentaban ese movimiento desde la sombra, y cuando los dos o tres empresarios que los financiaban quedaron al descubierto, ahí mismo terminó la farsa...
El resto ha sido puro ruido, siempre con menor apoyo. Y cada vez serán menos quienes participen en sus bullanguerías callejeras. Porque hasta los “descuidistas” salieron frustrados del malecón el pasado domingo.
¡... Duele, compañero!
Ha dolido haber quedado desenmascarados. La difusión de aquel informe de inteligencia sobre el origen del movimiento sedicioso, fue el golpe en la santabárbara que ellos jamás imaginaron.
Se creían protegidos por el anonimato digital que en principio disimuló su sedición con una espontaneidad que nunca existió, y a través de las redes sociales iniciaron un ruido que en poco tiempo quedaría al descubierto por su propia indiscreción y desvaneos sentimentales.
Cuando se vieron desnudos y en la calle, quisieron cubrir el falso pudor señalando culpables en el sector de la prensa responsable que los denunció, pero no han conseguido sino empantanarse mucho más, dejando al descubierto complicidades de mayor calado en un sector de la estructura política oposicionista rebelada al dictamen de la mayoría expresada el 20 de mayo.
Los últimos informes de Inteligencia no sólo han desenmarañado los vínculos afectivos de algunos de los personajes que aparecen públicamente protagonizando el movimiento, sino también que en las próximas horas se conocerán sus fuentes de financiamiento, algunas de ellas cortadas de raíz desde que el plan quedara al descubierto.
El domingo fracasaron todos los esfuerzos para evitar que algunos de los principales personajes del pepehachismo aparecieran en escena en el llamado 9-D, lo mismo que representantes de los grupos minoritarios fracasados en los pasados comicios al recibir una votación tan exigua que no les alcanzó ni siquiera para mantener el reconocimiento de sus organizaciones.
Algunos llegaron a ser acosados por grupos supuestamente apartidistas que propugnaban para que su actividad no fuera contaminada por esos dirigentes pepehachistas que aunque no subieron a la tribuna se hicieron los suficientemente visibles para ser captados por cámaras de televisión y prensa escrita.
Un total desaliento
Los organizadores del llamado D-9 no podían quedar más frustrados después del pobre respaldo del domingo.
Habían calculado que en el peor de los casos irían decenas de miles de personas, y que el país sería otro a partir del lunes siguiente.
Algunos ni siquiera sabían dónde meter la cara de la vergüenza cuando a las 5:00 de la tarde podía contarse una a una la escasa asistencia. Podía pasarse lista a la concurrencia.
Los más connotados dirigentes de las agrupaciones “alternativas” y de la facción díscola del PRD hicieron pequeños grupos y se fueron marchando del lugar temprano en la tarde, cuando comenzó a hacerse evidente “la falta de quorum”.
Antes de ocultarse el sol ese domingo de invierno, la zona ya estaba completamente despejada y hasta los “descuidistas” se habían marchado frustrados.
Y ahora... ¡Navidad pal’pueblo, Mi Loco!, como decía el difunto Pololo...!
¡Que en paz descanse!
Es que como he dicho antes, el 2012 no es el 1963, y tampoco el PLD es el PRD. No Pasaran es