Puntos de vista 22 Noviembre 2012
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En la diana
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Rolando Reyes

Primer tiro
Algunos economistas, empresarios e inversionistas deberían evaluar cuidadosamente los factores fundamentales a tomar en cuenta para definir sus escenarios y expectativas sobre el balance de riesgo del panorama macroeconómico de corto plazo. El déficit con que se formulará el presupuesto del 2013, su financiamiento y su incidencia en el coeficiente y sostenibilidad de la deuda pública, así como el presupuesto suplementario que debe identificar las fuentes de financiamiento del déficit del cursante año 2012, son quizás los dos factores de mayor importancia en el ámbito fiscal. Aunque la situación esté lejos de lo que es una crisis fiscal, deben asumir que el Gobierno sabe que la posición fiscal es el factor de mayor sensibilidad, y que aunque se requiere de la publicación de un plan de ajuste creíble que asegure la sostenibilidad a mediano plazo de dicha posición, deben saber que la economía no debería ser sometida a los efectos recesivos de una fuerte contracción del gasto público real.

Segundo tiro
El plazo requerido para un acuerdo Stand By con el FMI no debería incidir en el estado de las expectativas del panorama macroeconómico de corto plazo. Todo el mundo sabe que para enero del 2013 es imposible tener aprobado y en vigencia un acuerdo, razón por la cual el presupuesto no puede incluir desembolsos de este organismo internacional como fuente de financiamiento internacional. Pero hay un error de interpretación del texto del comunicado cuando se plantea que el mismo descarta un acuerdo Stand By, pues lo más probable es que dicho acuerdo se produzca en cualquier fecha del próximo año 2013. En las circunstancias actuales, el déficit publico del próximo año debería financiarse preponderante con fuentes externas, sin descartar la emisión de deuda en los mercados internacionales. Si el déficit corriente con el exterior es financiable con estas y otras entradas de capitales, las expectativas cambiarias de empresarios e inversionistas no deberían afectarse si existen otras fuentes de financiamiento diferentes a la del FMI.

Tercer tiro
La política monetaria se diseña mirando hacia adelante, lo que significa que se anticipa a los eventos que pueden ocurrir. Aunque el comunicado del FMI recomiende una política monetaria más restrictiva, la decisión final sería el resultado de una previsión y ponderación de factores internos y externos con altas probabilidades de afectar la trayectoria de los precios domésticos y el crecimiento. En cualquier caso, lo que empresarios e inversionistas deben evaluar es la capacidad del Banco Central para reaccionar rápida y eficazmente a eventos que amenacen la trayectoria prevista de dichas variables. Si la política macroeconómica es creíble y predecible, solo las expectativas que sean consistentes con los fundamentos reales se pueden mantener y validar. Con un presupuesto que asegure la sostenibilidad fiscal sin sacrificar el empleo y el crecimiento, y con la seguridad de que la política monetaria reaccionará adecuadamente a los cambios en los entornos interno y externo, las expectativas cambiarias y de precios no deberían modificarse, aunque el año 2013 se inicie sin un acuerdo con el FMI.

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