Cuando éramos niños, allá en el lejano sur, cuando llovía se hacían charcos por todas partes y los niños solíamos jugar con el agua lluvia retenida, produciendo un embarre de lodo. Entonces las mamas expresan: “Niños, dejen ese chapoteo”.
Ahora vemos cómo en el escenario de la actual campaña electoral, surgen episodios sórdidos de la política que hemos visto antes, pero no en la proporción despiadada en que se usa ahora.
El presidente Balaguer conquistó todo lo que quiso, pero no a todos los que quiso. Y se llevó tanta gente, -es verdad- que hasta un secretario general del PRD incluyó hasta el final de su larga vida entre sus preseas.
Lo que estamos observando ahora es algo más que transfuguismo mondo y lirondo, es una maquinita que trabaja día y noche como la principal diversion del jefe del Estado.
Es tan intensa esa actividad que da la impresión que no quiere “dejar títere con cabeza”, que desea aproximarse todo, y a todos los que quieran, mediante ofertas politicas.
Ya dijo Ramfis que Trujillo le había dicho que los dominicanos a veces no hay que darles “sino ofrecerles”.
Y un juicio que se le atribuye al Che Guevara es que el mejor negocio del mundo “sería comprar argentinos por lo que valen y venderlos por lo que éllos dicen que valen”.
Era la manera del Che de mofarse de la conocida egolatría de sus conciudadanos.
Ahora, en este momento, en el país vemos la más grande maquinaria de transfuguismo, así se dice ahora, porque cuando Balaguer se llamaba “compra”.
Las llamadas alianzas recogen desde lo que fue la extrema izquierda hasta el ultimo pirulí reformista o colorado pero, especialmente, cuanto dirigente disgustado -o susceptile de conquistaquede en el PRD.
Y esa maquinaria la ejerce el doctor Leonel Fernández que parece empeñado en no dejar “titere con cabeza” en el espectro politico del transfuguismo. Se está “chapoteando” y las organizaciones de la oposición, especialmente el PRD, gritando porque se apruebe una improbable Ley de Partidos. Al menos por ahora, pues algunos han dicho que habrá esa ley cuando “nos convenga”.
Lo que implica que las cosas del Estado funcionan solamente conforme a las conveniencias de quienes tienen el deber de dirigirlo con imparcialidad y con justo equilibrio. Pero no, lo seguimos chapotando todo.
Dios quiera, y espero que el señor no me oiga, que esta práctica politiquera no determine desencantando al pais del sistema que se le enquistado encima. Y que entonces mire para un lado y vea a Soto Jiménez y mire para otro y seencuentre con Héctor Lachapelle.
Un guardia culto en le lontananza del espectro político dominicano.
Sería la época en que nadie vote por nadie y que “ninguno” sustituya lo que hay.
El excesivo apetito de tenerlo todo, a poco o mucho precio, podría indigestar a los usufructuarios de hoy que dejarían como herencia maldita el “chapoteo” de la etica política en el país.
Despues que se decía que Bosch le hacía el juego a Balaguer, ahora ha resultado que el PLD le dio giro a la ecuación y ahora es el dueño de todo. Sí, de izquierda a derecha, mientras El Men disfruta su ansiado hogar.
Yo chapoteo, tu chapoteas, todos chapoteamos… ¿De eso se trata?