Puntos de vista 20 Febrero 2008
0 Comentarios
Tamaño texto
Políticas antidemocráticas
Pedro Padilla Tonos

La celebración de elecciones libres es la mejor prueba de que el sistema democrático es el camino escogido por el pueblo dominicano para decidir su destino. Corresponde a todos, primordialmente al gobierno nacional, desplegar los esfuerzos necesarios para que el 16 de mayo se celebren elecciones diáfanas, donde el pueblo se manifieste libremente, no importa los obstáculos que salgan al paso.

Pero no basta con celebrar las elecciones, sino que es asimismo importante la aceptación de sus resultados, por los candidatos, los partidos políticos, el pueblo dominicano y particularmente por el gobierno, siendo el Presidente de la República aspirante a continuar dirigiendo los destinos de la Nación.

La historia de nuestro país ilustra elocuentemente los sacrificios que ha costado vivir en democracia, cuya consolidación tiene mucho trecho por andar. Desde los orígenes de la independencia, los dominicanos han luchado valerosamente para labrar su destino contra todas las adversidades, aunque todavía subsisten serias amenazas, como es el caso de la reelección. En nuestro país, subdesarrollado y de instituciones precarias, la mayor amenaza para la democracia es la ambición de los gobernantes de turno obstinados por permanecer en el poder a toda costa, sobre todo si cuentan con el trampolín legal que lo permita.

Esa obstinada ambición propicia la aplicación de políticas antidemocráticas que conducen inevitablemente a violaciones de leyes y derechos ciudadanos y deterioran el ambiente necesario para las elecciones. ¿No está nuestro gobierno aplicando esas políticas antidemocráticas? ¿No son ejemplos de ello la violación de la Constitución y las leyes, el despilfarro del dinero público, el clientelismo, la corrupción, la prepotencia, el abuso y otros actos para lograr el triunfo del Presidente-candidato a cualquier precio, justificando que su permanencia en el poder es la única garantía y opción para la supervivencia nacional?

¿No es antidemocrática la intención de coartar la libertad de expresión, mediante conocidas presiones contra medios de comunicación, en actos de intolerancia para doblegar y someter la prensa a los propósitos reeleccionistas? Lamentablemente, esas políticas antidemocráticas no terminan ahí sino que apenas comienzan y se agravarán a medida que se acercan las elecciones.

No por caso la Iglesia se ha referido reiteradamente a la penosa realidad y graves problemas del país, quedando en evidencia el fracaso del gobierno en resolver las más perentorias y principales necesidades del pueblo dominicano, centrando sus prioridades y urgencias en la reelección del Presidente- candidato.

Es patético el contraste entre la inmisericorde pobreza que padece la inmensa mayoría de la sociedad dominicana y la riqueza y derroche del gobierno, cuyos funcionarios, exhiben fortunas que no tienen escondidas en cuevas, sino a la vista de todos, reunidas de comisiones, contratos sin licitación, préstamos secretos y el presupuesto nacional, esperando la reelección para continuar en esa insensible e insaciable danza de los millones.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Se ha cerrado la discusión de este artículo por lo que no se puede comentar