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2 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:42 AM
Página Verde 7 Febrero 2013
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VIDA VERDE
Economía verde
BUSCA LA EQUIDAD SOCIAL AL TIEMPO QUE REDUCE LOS RIESGOS AMBIENTALES
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Jaclin Campos
jaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo

La naturaleza no es un sistema infinito. El extraer de ella más recursos de los que puede reponer atenta contra la posibilidad de que las futuras generaciones disfruten una vida de calidad.

Lamentablemente, el estilo de vida actual se sustenta en el consumo desmedido, y la capacidad de regeneración de los sistemas naturales es más lenta que la voracidad del consumismo impuesto por el modelo actual.

Si a lo anterior se suma la amenaza del cambio climático, un proceso acelerado por la acción humana y que puede llevar al planeta a un punto de no retorno, el horizonte luce desalentador.

Este panorama ha obligado a repensar el modelo económico imperante y, como consecuencia, han surgido conceptos como el de economía verde.  

“La economía verde es reconocer el valor del capital natural e invertir en él”, dice David Arias Rodríguez, director técnico del Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales (Fondo Marena).

El concepto, relativamente nuevo, es promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como parte de la iniciativa Economía Verde, que establece un mecanismo de trabajo conjunto, mediante el análisis y apoyo a las políticas de inversión en los sectores verdes.

El PNUMA define la economía verde como aquella que busca “mejorar el bienestar humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica”.

Carlos García Cartagena, director de Planificación, Cooperación y Desarrollo de Fondo Marena, explica que la economía verde orienta las inversiones hacia las áreas de energía renovable, arquitectura bioclimática, sistemas de transporte y producción agrícola sostenibles, con el objetivo de conseguir un sistema económico sostenible y lograr la equidad intergeneracional.

El paso de la economía actual, denominada marrón, a una verde demanda mucho tiempo y voluntad tanto del sector público como del privado.

El proceso, según las proyecciones del PNUMA, debe darse en etapas y requiere, para iniciarse, una inversión anual aproximada del 2% del PIB mundial.

Para poner en marcha dicho proceso, se promueve la aplicación de mecanismos o instrumentos como la fiscalidad ambiental y la financiación de actividades sostenibles (crédito verde).

¿Está el país dando pasos para cumplir las proyecciones del PNUMA? “Parcialmente sí -afirma Arias Rodríguez-, pero necesita que se articulen de una forma más coherente las políticas públicas”.

Una necesidad
La economía tradicional se percibe como un sistema cerrado de oferta y demanda; sin embargo, este no subsiste en forma aislada. Se da en un contexto más amplio compuesto por los sistemas naturales. Y ya existen parámetros que, a la hora de medir el desarrollo económico, toman en cuenta las variables medioambientales.

Un ejemplo es el ahorro neto ajustado, índice que el Banco Mundial define como el ahorro nacional neto más el gasto en educación, menos el agotamiento de fuentes de energía.

No obstante, según Arias Rodríguez, algunos sectores se resisten a la aplicación de índices como este porque obligan a replantear la forma en que se mide el desarrollo de un país.

¿Utopía o necesidad?
Para García Cartagena, la economía verde es una necesidad: “Trata de mantener la sostenibilidad del sistema económico -expresa-. Es una opción que no podemos darnos el lujo de desaprovechar porque, como isla, somos más vulnerables a la erosión de los recursos naturales”.

Una economía sostenible plantea un cambio de paradigmas no solo entre los tomadores de decisiones, sino en toda la sociedad.

“Eso es lo utópico: que la gente haga un cambio desde sí, renunciando a algunos elementos de confort que son muy individualizados. El gran reto de la economía verde es que hay que trabajar economía para el bien común”, comenta García Cartagena, quien llama la atención sobre el hecho de que en pleno siglo XXI siga predominando un modelo económico del siglo XIX.

FINANCIAMIENTO DE PROYECTOS
El Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales (Fondo Marena), institución creada por la Ley 64-00 y adscrita al Ministerio de Medio Ambiente, canaliza fondos para proyectos medioambientales en áreas como producción limpia, gestión ambiental, investigación, educación, protección, conservación y restauración. Actualmente, financia o cofinancia siete proyectos, escogidos entre 75 propuestas recibidas como parte de su primera convocatoria, abierta en 2010.

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