Se estima que nuestra isla refugia el 90% de la población migratoria de una avecita llamada zorzal de Bicknell, una de las especies migratorias más amenazadas de Norteamérica.
Para llegar, este ave cantora recorre unos 1,500 kilómetros desde las montañas de Nueva York, Maine, Nueva Hampshire, Vermont y el sureste de Canadá. En La Española, prefiere los bosques húmedos de montaña, los cuales están bajo grave peligro: sólo queda el 20% de su extensión original en República Dominicana y menos del 1% en Haití.
Estos bosques, que además refugian muchas especies endémicas, posiblemente constituyen el ecosistema más amenazado de la isla, a pesar de que su preservación a largo plazo es clave para nuestras aves migratorias y residentes.
Conservación
Recientemente, Grupo Jaragua e Intec han empezado a trabajar en la conservación del hábitat del zorzal de Bicknell en República Dominicana, específicamente en la vertiente sur de la Sierra de Bahoruco.
Este proyecto recibió el apoyo del Fondo de Conservación del Hábitat del Zorzal de Bicknell, que cuenta con la participación de distintas instituciones de Estados Unidos, incluidos: el Área de Esquí de Whiteface Mountain, el Adirondack Nature Conservancy, el Consejo de las Montañas Adirondack, el Centro para Ecoestudios de Vermont y la Sociedad para la Conservación de Vida Silvestre.
La meta de este fondo es proteger el hábitat invernal de esta especie en el Caribe.