Sábado 29 de Noviembre, 2014 Santo Domingo
La República
Honradez de Bosch chocó con intereses

El golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Juan Bosch, la madrugada del 25 de septiembre de 1963, continúa siendo, 47 años después, el principal tema de debate y controversia pública de la reciente historia nacional, incluso con más ardor y profusión de ideas que la misma guerra civil de 1965.

Según los historiadores, las circunstancias sociales y políticas, las luchas intestinas tras la muerte de Trujillo, la crisis de los misiles en Cuba, las ideas comunistas, los planes hegemónicos de Estados Unidos en el hemisferio y la personalidad del propio presidente Bosch, fueron factores determinantes para el golpe.

Este 25 de septiembre del año 2010, en el 47 aniversario del golpe contra Bosch y a nueve años de su muerte física, Rafael Pérez Modesto, ex guerrillero, escritor, político y viceministro de la Presidencia, enjuicia aquel primer tropiezo constitucional que tuvieron los dominicanos despúes de la dictadura de Trujillo y habla sobre las pasiones políticas que siempre despertó en vida el ex presidente y destacado líder político.

Pérez Modesto cita que fueron muchas circunstancias y hechos sobresalientes aquí y en el exterior que convergieron para dar al traste con el nuevo gobierno democrático.

Citó que las luchas intestinas por intereses económicos, los planes de Estados Unidos para mantener su hegemonía sobre el hemisferio, la crisis de los misiles en Cuba, el uso del suelo dominicano para ataques guerrileros contra la dictadura de Duvalier en Haití y los ataques de la iglesia católica, que lo acusaban de comunista, precipitaron el derrocamiento de Bosch.

Una prueba
“Pero estos mismos hechos, demoledores e irreparables, pusieron a prueba la capacidad y el arrojo de los dominicanos para levantarse y ser siempre artífi ces de su propio destino”, precisó.

El investigador y productor de documentales históricos señaló que la conducta rectilínea de Juan Bosch, su honradez y honestidad, no podía encajar con el comportamiento de la generación política civil y militar de entonces, muchos de ellos colaboradores de la tiranía recién pasada.

“Juan Bosch tenía pocas posibilidades para un buen ejercicio de gobierno o por lo menos para el gobierno que él pensaba que se merecía el pueblo dominicano, porque el momento era de intolerancia a las ideas liberales y soberanas por parte de los norteamericanos y de los grupos militares y la oligarquía del país que les servían”.

Recordó que el momento era de confrontación entre los dos grandes bloques ideológicos, socialismo y capitalismo, representado por la Unión Soviética, el primero, y por Estados Unidos, el segundo.

Las concepciones liberales e izquierdizantes de Juan Bosch no eran bien vistas desde fuera del gobierno y las Fuerzas Armadas, que eran las mismas de la dictadura de Trujillo, no asimilaron ni se adaptaron nunca al nuevo modelo democrático y popular del presidente Bosch.

“Ni vivos, ni muertos, ni en el poder, ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta”, recordó Pérez Modesto que afi rmaba Bosch, y ante las pretensiones de la clase dominante y la pequeña oligarquía de entonces: “Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución y a la tortura”, decía.

El precedente
Pérez Modesto dijo que los intentos para derrocar a Bosch empezaron antes de que éste asumiera la presidencia el 27 de Febrero de 1963, cuando no todos los miembros del Consejo de Estado, que gobernaba entonces y organizó las elecciones, participaron en el traspaso del mando.

Perez Modesto afi rma que las ideas y los proyectos del nuevo gobierno, al igual que la aprobación de una nueva constitución, llena de leyes liberales y socialistas, asustaron aún más a los grupos oligarcas y a la iglesia católica que se oponía a los principios marxistas y comunistas, y bajo la sombra de una buena relación con Estados Unidos, se urdió la trama del golpe de Estado.

“Los grandes proyectos viales, energéticos, de agua potable, presas y de producción agropecuaria masiva, fueron truncados con la salida de Bosch de la Presidencia”, recordó.

Según Pérez Modesto, Bosch logró ampliar las relaciones internacionales y eso afectó muchos intereses, principalmente de las empresas y multinacionales estadounidenses que tradicionalmente ejecutaban las grandes obras nacionales.

Bosch se oponía, además, a que el territorio dominicano fuera utilizado por Estados Unidos y el exilio cubano para atacar el gobierno de Fidel Castro, y nunca autorizó un ataque guerrillero contra el gobierno de Haití que meses antes del golpe se hizo desde territorio dominicano.

La nueva constitución consignaba las libertades plenas y el respeto total a los derechos humanos. Destacó que durante el gobierno de Bosch nunca hubo un preso político, podían regresar todos los exiliados, y eso molestó a mucha gente de poder que alimentaron la idea de la conspiración, porque decían que llegaba mucha gente que se consideraba comunista.

“En realidad a Estados Unidos no le interesaba la forma en que Juan Bosch pensaba, si no que su estilo de gobierno fuera compatible con sus intereses y que ellos pudieran ejercer su hegemonía en el hemisferio”, refi rió.

LA ACCIÓN Y SUS CONSECUENCIAS
La mayoría de los dominicanos, dijo Pérez Modesto, cree que la nación sufre todavía las consecuencias del golpe de Estado contra Juan Bosch, y que muchos de los graves problemas de los servicios públicos pudieron haberse resuelto desde esa época, cuando se hicieron las contrataciones para las grandes presas, los acueductos y las vías de comunicación, que impulsarían el desarrollo de toda nación.

Entiende que la honestidad, patriotismo y líderazgo político, convirtieron a Bosch en un verdadero símbolo de la dignidad nacional.

“Por esa razón muchos opositores políticos del actual gobierno del presidente Leonel Fernández exhortan a imitar el accionar de Bosch para evitar que males como la corrupción y la ilegalidad terminen por hacer sucumbir el sistema de partidos”.

Añadió que detrás de los ideales de Juan Bosch, precisamente, caminan todos los que trabajan en este gobierno, sin que pretendamos negar que hay escollos en el camino”.

Recordó que Bosch se atrajo una profunda simpatía popular por su forma directa y sencilla de dirigirse a las capas más bajas de la población, tanto rurales como urbanas, y como candidato a la presidencia de la República revolucionó y modificó el estilo de realizar campañas electorales en el país.

Mientras en el ámbito internacional, Bosch fue uno de los principales organizadores de la expedición militar “Cayo Confites” en que participaron cientos de cubanos y centroamericanos con intención de derrocar la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Afirmó que, sin embargo, al fracasar la expedición, Bosch se marchó a Venezuela y a otros países de América Central, donde emprendió una campaña antitrujillista, pero regresó en octubre del 1961 con la intención de reorganizar y modernizar al PRD, aunque su proyecto no fue aceptado por la mayoría de esa organización política.

Uno de sus principales aportes a la democracia fue la Constitución de 1963, la cual además de garantizar las libertades públicas, los derechos humanos y los valores democráticos de una sociedad moderna, se convirtió en un marco legal del ordenamiento de un régimen social y económico que hiciera posible una vida digna para todos los dominicanos.