CASTIGO CHINO

Un día de cárcel para los corruptos

EFE
Pekín

Pasar un día entre rejas se ha convertido en la enésima estrategia de la campaña anticorrupción del Gobierno chino, que obliga a sus funcionarios a visitar las cárceles para advertirles de las potenciales consecuencias de sus actos.

La Comisión Central de Inspección y Disciplina, el brazo anticorrupción del Partido Comunista Chino (PCCh), organiza visitas a prisiones para altos cargos y sus cónyuges en las que pueden encontrar a antiguos colegas condenados por prácticas corruptas.

El objetivo, según anunció el organismo en un comunicado difundido ayer por la prensa oficial china, es que los servidores públicos “sean conscientes” de los castigos que supone la corrupción, “que ejerzan sus poderes correctamente y que sean receptivos a la supervisión del Partido”.