El gobierno español constituyó ayer jueves un nuevo fondo de viviendas sociales, que ofertará 6.000 pisos en alquiler a precios muy bajos a personas que perdieron sus casas por desahucios hipotecarios desde el 2008.
El fondo nació con la firma de un convenio entre el gobierno y la banca, que aportó los inmuebles. El plan fue parte de los compromisos adoptados hace unos meses por las autoridades para frenar la ola de desahucios por impagos hipotecarios. La medida está limitada a colectivos de especial vulnerabilidad, que podrán acceder a un alquiler de entre 150 y 400 euros (200 y 534 dólares) mensuales.