El presidente Vladimir Putin negó ayer jueves que Rusia sea un “sistema autoritario”, apoyó la prohibición de que los estadounidenses puedan adoptar niños rusos y estimó que Washington no tiene lecciones que darle en materia de derechos humanos.
“No puedo estar de acuerdo con calificar de autoritario nuestro sistema”, afirmó Putin, que puso como ejemplo su negativa a una reforma de la constitución que le habría permitido en 2008 ser reelegido por tercera vez consecutiva.
“La mejor prueba es la decisión de dejar mi puesto [de presidente] al cabo de dos mandatos. Si hubiera considerado que era mejor optar por la vía del autoritarismo hubiera cambiado la constitución, era fácil hacerlo”, dijo. Putin abandonó su cargo de presidente en 2008 al cabo de dos mandatos de cuatro años. Pero luego procedió a un enroque con el primer ministro Dmitri Medvedev, que fue elegido presidente y nombró como jefe de gobierno a su predecesor.
Desde su reelección, Putin se enfrenta a un movimiento de protesta sin precedentes y a las críticas de la oposición, que le acusa de limitar las libertades públicas. Varias decenas de opositores están en la cárcel y algunos, en detención preventiva. “Tenemos el sentimiento que aquí la democracia es el trotskismo, la anarquía... pero no es el caso...”, aseguró.