El Partido Comunista Chino en el gobierno puso
en marcha su congreso ayer jueves para iniciar la transferencia de poder a
nuevos líderes con una breve mención a su pasado revolucionario y una promesa
de combatir la corrupción. Pero el acto principal, los regateos por las bancas
en la nueva cúpula, se desarrolló a puertas cerradas .
Todos los protagonistas principales estaban
presentes en el Gran Salón del Pueblo: el presidente Hu Jintao, su sucesor Xi Jinping
y una colección de dirigentes retirados .
La hoz y el martillo en dorado, el símbolo del
Partido Comunista, se destacaba en el trasfondo. Pero en una ceremonia
inaugural de casi dos horas, apenas se mencionó la transición o que dentro de
una semana Hu se retirará como jefe del partido para dar lugar a Xi en la que
sería apenas la segunda transferencia de poder ordenada en 63 años de régimen comunista
.