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Psicología

Explotación sexual de menores: las secuelas que deja y las soluciones que ayudan

Después de que ya no está siendo agredido, se deben tomar en cuenta los mecanismos de afrontamiento individual, la red de apoyo, etcétera.

Tanto el daño como su intensidad puede ser muy variable, pero es casi seguro que alguna sintomatología a nivel psicológico se genera.

Tanto el daño como su intensidad puede ser muy variable, pero es casi seguro que alguna sintomatología a nivel psicológico se genera.Getty Images

Al inicio de esta semana, esta sección publicó una historia de explotación sexual que involucró a dos adolescentes y las mantuvo en un encierro por ocho años. El tema ha resultado de gran interés para los lectores y, para dar respuestas a preguntas que han surgido a raíz de la publicación, LISTÍN DIARIO consultó a Carlos Cano, un psicólogo forense que hace énfasis en la importancia de evitar daños posteriores.

“El apoyo por parte de profesionales de la salud mental debe ser crucial. Esto quiere decir que la víctima debe tener una persona que la ayude a gestionar toda la gama de emociones que pudiera estar presentando. De igual forma, y si existe la posibilidad, el trabajo por parte del profesional de la salud mental, también debe involucrar a la red de apoyo: familia, amigos, etcétera”.

Cano explica que esto quiere decir que la intervención repercutiría en las personas a su alrededor, psicoeducándolas, para que también puedan servir como potenciadoras en vías hacia una estabilidad emocional de la persona afectada.

“El acceso a un profesional de la salud mental que le pueda proporcionar ayuda a tiempo a una víctima de explotación sexual infantil es crucial. Comenzar temprano a tratarle toda la sintomatología que pueda presentar es de suma importancia para que la situación no se magnifique en el tiempo”, comenta el especialista.

¿Qué tanto daño causa a las víctimas?

Tanto el daño como su intensidad puede ser muy variable, pero es casi seguro que alguna sintomatología a nivel psicológico se genera. “Todo dependerá de varios factores, que pueden ser la edad de la víctima durante el hecho o los hechos ocurridos, tiempo transcurrido que duró el hecho o los hechos y cómo sucedieron los mismos”, comenta.

Después de que el menor ya no está siendo agredido, se deben tomar en cuenta los mecanismos de afrontamiento individual, la red de apoyo, etcétera. Hay muchas variables a tomar en consideración que involucran tanto los sentimientos como el comportamiento que se puede tener a futuro.

“En este sentido, puede haber traumas psicológicos en el que lo más representativo sería el trastorno de estrés postraumático que conlleva una serie de síntomas e indicadores. Pero ademas puede afectarse la parte emocional, llegando a sentir la víctima vergüenza, confusión, ira y hasta sentimientos de culpa”, sostiene Cano.

Por otro lado, pueden llegar a ocurrir dificultades en las relaciones interpersonales después de este tipo de hechos. La desconfianza que se genera puede ser inmensa y puede dificultar el poder establecer conexiones emocionales saludables. De ahí la importancia de buscar ayuda temprana a la víctima.

La prevención

Con respecto a que los patrones pudieran o no repetirse,el psicólogo forense entiende que la mejor forma de prevención es la educación. “Haciendo énfasis en esta área se puede disminuir este tipo de comportamiento si se toma en cuenta que se crea una base sólida desde la niñez y durante todo el desarrollo de un individuo. Temas como la sexualidad, mecanismos de protección, ambiente de confianza, etcétera, son importantes, no sólo para que este tipo de actos no siga prosperando, sino para frenarlos desde un inicio”.

Por último y, por supuesto, en caso de que se detecte responsabilidad de los padres en este tipo de abuso, se debe propiciar protección inmediata a la víctima.