ANTROPOLOGÍA

Científicos reconstruyen virtualmente el cráneo del ancestro del 'Homo sapiens'

Gracias a los hallazgos paleoantropológicos y a estudios genéticos, una pareja de científicos ha reconstruido virtualmente y en 3D el cráneo del ancestro común de todos los grupos de Homo sapiens, cuya imagen ha sido desvelada este martes por la revista Nature Communications.

Aurélien Mounier, del Centro Nacional francés de Investigación Cienfítifica (CNRS), y Marta Mirazón Lahr, profesora de la Universidad de Cambridge, han trabajado tres años en este estudio que permite esbozar un cráneo "sorprendentemente moderno": redondeado con frente relativamente alta, protuberancias orbitales abultadas y una cara delantera ligeramente proyectada.

Su comparación con los cinco fósiles africanos contemporáneos a la aparición del Homo sapiens, hace 300 000 años, les permite establecer que una mezcla de las poblaciones del sur y el este de África habría dado lugar a nuestra especie.

Los pocos fósiles hallados en Magreb y en el este y sur de África explican el misterio que rodea al surgimiento del Homo sapiens.

"Sabemos por estudios genéticos y paleontropológicos que los ancestros del hombre moderno habrían existido hace aproximadamente entre 300 000 y 200 000 años en África, pero solo tenemos cinco o seis fósiles de ese período y es pronto para ofrecer una hipótesis coherente de lo que pasó", explicó Mounier a Efe.

Mounier y Mirazón han constatado fuertes similitudes entre las formas craneales de los 263 cráneos estudiados -fósiles y modernos de los 29 grupos de población hallados en África, Europa, China, Australia y Canadá- y la posición de estos en un árbol de parentesco basado en datos genéticos.

La comparación del fósil virtual recreado por los científicos, con una edad teórica de 300 000 años, con los cinco de sus contemporáneos encontrados en África, sugieren que nuestra especie nació de la mezcla de las poblaciones del este y sur africano, y se mezclaría más tarde con neandertales durante las migraciones hacia Europa.

El estudio respalda la hipótesis, establecida previamente por otros científicos mediante análisis genéticos, de que una primera migración hacia Oceanía, y más tarde hacia Europa, Asia y finalmente África, habría permitido la extensión del Homo sapiens.