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La Vida martes, 26 de mayo de 2015
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UN OFICIO DE ANTAÑO

¡Sacándole brillo al tiempo!

Augusto Santana lleva décadas dedicado al lustre de zapatos. Carga a cuestas una historia más que de trabajo, de amor, entrega y dedicación.

  • ¡Sacándole brillo al tiempo!
Guarionex Rosa
Especial para LD
Santo Domingo

Desde su niñez Augusto Santana se aficionó a brillar sus zapatos como el mejor. Nunca pensó que de adulto convertiría esa “diversión” en una profesión estable y de emprendimiento. Hoy no solo ha forjado un legado de trabajo basado en un oficio que, algunos creen, se ha desgastado, sino que también ha contribuido a que, pese a todo, este se mantenga sacándole lustre al tiempo. La muestra es que su trabajo se ha expandido y hoy no solo tiene el módulo “Mr. Lustre” para limpiar zapatos en Galería 360, sino su propia reparadora.

Su experiencia es aprovechada por un público que, hasta cerca de la medianoche, cuando cierran las salas de cine, busca sus servicios para lograr el brillo de sus zapatos de la mano de un personal que lo da todo para lograr el lustre de la calidad. Santana se ha afianzado en el potencial del emprendimiento, y es entocnces cuando su brillante oficio se expande no solo a calzados de todo tipo, sino a carteras, maletas, maletines, correas, chaquetas y faldas de cuero; correa de reloj y otras piezas para el tratamiento, tintado, limpieza y recuperación del color. La piel de muebles no está excluida, y a domicilio también la lustran.

Predica con el ejemplo. Sus sillones relucientes sobre un mueble de madera de color caoba, como se pueden encontrar en lugares como la estación de trenes en Pensilvania, de nueva York, hablan muy bien de su labor.

(+) UN OFICIO COMÚN, PERO SIEMPRE NECESARIO
Augusto Santana dice que para que sus clientes se sientan lo mejor posible, dispone de sillones forrados en cuero, sobre un módulo de madera preciosa, cepillos importados de pelo de caballo, tanto negro como marrón, líquido para limpieza simple o duradera y paños de lana para el lustre final. “Yo crecí en Ciudad Nueva. Usted recordará que por allá en el parque Independencia y en el parque Colón, en la calle El Conde y en otros sitios había puestos de lustrar zapatos, ya que era un toque de distinción llevar zapatos muy limpios.

Un lustre con historia
Augusto Santana recuerda que en la época en que inició su oficio de ilustrador de zapatos, los limpiabotas no eran como ahora, mayormente muchachos sin destreza y con materiales de trabajo de buena calidad. Para ese entonces, asegura, se compraban los productos en tiendas especializadas, que regularmente eran traídos desde Estados Unidos.

“La gente de ahora no lo sabe, pero en la época de mi juventud, los lustrabotas andaban vestidos de ‘palm beach’, que llegaban a Santo Domingo como ‘pambiche’ o de dril. Vestían muy bien y eran prendas adecuadas para el tiempo de verano”, cuenta Santana, quien se confiesa sexagenario.

Una experiencia ‘brillante’
Santana, que no aparenta que pasa de los 60 años, quizás por ser un hombre atlético, bien vestido y, claro, con zapatos lustrados, es un hombre de conversación fácil y de trato afable. Esta ha sido la clave para conquistar la buena fama que tiene en su entorno desde que inició este oficio hace alrededor de cinco décadas.

Al rememorar lo que oyó de sus mayores, Santana dice que antes de 1930 los ministros, y a veces los presidentes, iban a lustrar sus zapatos al parque Colón, donde a veces se improvisaban tertulias literarias y sobre los acontecimientos del día, o a hablar de naderías.

Le sorprendió durante la entrevista el comentario de que en la terminal de trenes Penn Station, de Nueva York o en los aeropuertos de esa ciudad, una lustrada completa de calzados y la propina le podría costar a un caballero alrededor de US$10, que todavía es una suma considerable.

Calidad
“Oí decir que durante la crisis de hace algunos años, los norteamericanos comenzaron a reparar sus zapatos y que aparecían anuncios de reparadoras en los periódicos. Después de la crisis muchos se dieron cuenta del valor de la reparación por la comodidad que tenían los zapatos viejos”, afirma.

Añade: “Otra cosa, los zapatos siempre lustrados duran más porque la piel se pule con cada limpieza, especialmente si se utiliza líquido y pasta de buena calidad, que se pueden conseguir en el mercado local o importados desde Estados Unidos”, comenta Santana.

Dice que el crecimiento de la industria del calzado en el mundo ha hecho que los importadores de buenos cepillos de cerdas de crin de caballo no solamente sean traídos desde Brasil, sino también de China, un gran exportador de esos materiales, que domina el comercio mundial.

En su trabajo en el módulo de Galería 360, Santana ya tiene clientes asiduos del vecindario que llevan los zapatos y los recogen cuando terminan otras diligencias.

COMENTARIOS 1

Comentó: SANTIAGUENSE
De:
Un servicio muy necesario. El INFOTEP debe utilizarlo para que instruya a los limpiabotas que están en la calle. Sobre todo que les transmita sus valores y autoestima.



26 may 2015 02:35 a.m.
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