Capacidades

Resiliencia: fortaleza ante la adversidad

En psicología se reconoce este término como una respuesta común y una forma sana de ajuste frente a la adversidad. Una situación difícil o problema es considerado como desafío.

  • Aclaración. Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades.

Santo Domingo

En estos tiempos en que el mundo y la sociedad nos presentan frecuentes cambios, el ser humano requiere del desarrollo de competencias que lo ayuden a enfrentar y vivir de forma positiva dichos cambios, sin que le afecten en su evolución y desarrollo.

Decía el ilustre William Shakespeare: “Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas”.

Esta clase de pensamientos ante las adversidades en muchas ocasiones son oportunos para entrenar el optimismo realista y otros factores que nos ofrece la psicología positiva para lograr desarrollar esta capacidad.

Como seres humanos tenemos la capacidad de superar dificultades, traumas y dolores emocionales, saliendo fortalecidos en el proceso. Se recupera frente a la adversidad para seguir proyectándose hacia el futuro. Esta capacidad o competencia es conocidia como resiliencia.

El ser humano posee recursos internos que en ocasiones desconoce. Son las circunstancias difíciles o traumáticas las que permiten al individuo desarrollar esas habilidades, que se encontraban latentes (guardadas) y que  desconocía hasta ese momento, porque no se había visto en la necesidad de utilizarlas.

Desafío
En psicología se reconoce la resiliencia como una respuesta común y una forma sana de ajuste frente a la adversidad.

Una situación difícil o problema es considerado como un desafío, que es enfrentado y superado por las personas gracias a la resiliencia.

Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada individuo, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social. Estos aspectos son fundamentales en el desarrollo de esta habilidad, que se inicia desde la infancia.

La capacidad de ser resiliente está vinculada a la autoestima, la valoración y el respeto que tenemos a nosotros mismos, estar seguros de nuestras capacidades, debilidades y fortalezas, por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta habilidad.

Es importante aclarar que ser resiliente no significa en absoluto no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La resiliencia ayuda a asumir esa sensación, aceptarla y aprender de ella sabiendo gestionar tanto nuestras emociones como nuestras respuestas para sobrellevarla del mejor modo posible.

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HAY QUE TENER MOTIVACIONES

Existen algunas técnicas para desarrollar esta capacidad tan necesaria e importante en estos tiempos.

Activar el amor propio es el primer paso hacia cualquier tipo de crecimiento psicológico y mejoramento personal, enfocado en la capacidad genuina de reconocer, sin vergüenza  ni temor, las fortalezas y virtudes que poseemos e integrarlas al desarrollo de nuestra vida para hacerla más saludable y llevadera.

Es necesario tener una motivación, un proyecto, una necesidad para seguir adelante,  ilusionarte de nuevo por la vida y por los tuyos. Es importante tener un plan exstencial, un objetivo en el horizonte por el cual seguir.

Otro aspecto fundamental es aprender a tener la capacidad de introspección, comprendernos a nosotros mismos, saber escucharnos.  Vigilar nuestro diálogo interior con miras a mejorar nuestra retroalimentación positiva.

Fomentar una actitud positiva y de autoconfianza es una necesidad. Aunque en ocasiones resulte difícil, y algunas circunstancias nos impidan esbozar una sonrisa, debemos enfrentar las situación con la actitud de buscar aprendizaje en cada situación. Busca en ti, esfuérzate, quiérete y convéncete de que mereces ser feliz y de que vas a conseguirlo. En ello se esconde la clave de la resiliencia.