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3 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:14 PM
La Vida 26 Febrero 2013
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EDUCACIÓN

La preparación del docente universitario

SOLO EL 40.4 POR CIENTO DE LOS CATEDRÁTICOS DEL SISTEMA DE EDUCACIÓN SUPERIOR POSEE MAESTRÍA Y EL 2.3 POR CIENTO DOCTORADO
  • Maestro. El catedrático debe poseer buena formación, experiencia y manejar la metodología de enseñanza.

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Jaclin Campos
jaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo

La ley de Educación Superior, Ciencia y Tecnología establece que uno de los factores que se deben tomar en cuenta para calificar las instituciones de educación superior es la formación y experiencia de sus docentes.

Este factor se determina fundamentalmente a partir de la titulación.

Para impartir docencia en una universidad, según ordena la legislación dominicana, los catedráticos deben poseer un título superior al nivel que están formando. Si dan clases de grado deben tener un título de maestría; si de maestría, deben poseer un doctorado.

De acuerdo con un reciente estudio elaborado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) con datos del 2011, el 31.5 por ciento de los docentes universitarios apenas posee licenciatura; el 23.3 por ciento, especialidad; el 40.4 por ciento, maestría; y el 2.3 por ciento, doctorado.

En el estudio, que se realizó con informaciones suministradas por las propias universidades y cotejando las copias de los títulos de los catedráticos, no pudo ser establecida la titulación del restante 1.9 por ciento de los profesores.

Aunque ha habido avances en lo referente a la formación docente, para la ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Ligia Amada Melo, no se ha cumplido la meta establecida.

“Tenemos todavía un número muy bajo de doctores; tenemos todavía un número bajo de maestrías, aunque tenemos el más alto (grado de titulación) en maestrías, pero no lo que establece la ley, que al 2005 ya el 90 por ciento de los profesores tuviera maestría. Pero por lo menos se ha ido logrando que las universidades, para incorporar a un profesor nuevo, exijan un nivel de maestría. Eso es positivo”, expresó la funcionaria en entrevista con LISTÍN DIARIO.

Este último dato se comprueba con una revisión de los reglamentos docentes y los portales de Internet de las diferentes instituciones de educación superior, en los cuales se informa que uno de los requisitos para ser profesor es poseer como mínimo una maestría.   

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ACCESO A BECAS INTERNACIONALES

Para cambiar la situación actual, dice Ligia Amada Melo, el Mescyt enfatiza entre los rectores la necesidad de cumplir con este requisito legal (“y ellos lo están haciendo”, asegura) y da prioridad a los docentes entre los solicitantes de becas en el exterior.

“No me gusta mucho que estudien en el país, porque entonces no se descargan de la carga académica, valga la redundancia, y eso hace que no sea una buena formación”, explicó la ministra.

A pesar de que las solicitudes de los catedráticos tienen prioridad, Melo afirmó que el nivel de respuesta no es el esperado: “Los profesores no quieren salir del país”.  

Un título no basta para impartir una docencia de calidad 
Si bien, según el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), las solicitudes de los docentes universitarios tienen prioridad entre los solicitantes de becas internacionales, la institución informa que el nivel de respuesta por parte de los catedráticos se encuentra por debajo de lo esperado.

La titular del ministerio, Ligia Amada Melo, explica que los profesores no quieren salir del país porque tienen aquí compromisos familiares que no pueden darse el lujo de abandonar.

Por eso insta a que las universidades sigan pagándoles sus sueldos completos a los profesores que viajan fuera para continuar su formación.

“Si no se les da una licencia con disfrute de sueldo, ellos no van a poder salir fuera a seguir preparándose”, comenta la funcionaria. 

En respuesta a esa situación, afirma, la institución apoya programas de maestría o doctorado desarrollados en el país con la colaboración de universidades extranjeras.

Pero, por otro lado, se propone ofrecer a los jóvenes que hacen maestrías gracias a las becas internacionales que hagan doctorados con el objetivo de que, cuando retornen al país, se incorporen como docentes en el sistema de educación superior.

El programa de becas que ofrece el Estado podría, entonces, impactar en el futuro la calidad de la educación universitaria.

Metodología
Un título de maestría no necesariamente asegura el que un individuo esté capacitado para dar clases en una institución de educación superior. 

Un posgrado no basta para impartir docencia de calidad. Se requiere dominio de la metodología de la enseñanza.

En este ámbito, la responsabilidad principal recae sobre las universidades, que deben contar con programas o departamentos de formación y actualización docente, pero, según Melo, el Mescyt también propicia y financia cursos de este tipo.

“Es aconsejable que las universidades tengan unidades de mejoramiento docente -afirma- porque sistemáticamente se evalúa a los profesores, pero también se les dan cursos de capacitación y los promueven dependiendo de eso”. 

La calidad de la docencia se evalúa fundamentalmente sobre la base de los títulos que poseen los profesores.

“Nosotros hacemos un seguimiento a las universidades, pero no tanto como ver a un profesor en el aula”, admite la funcionaria. 

Para la evaluación de los docentes, entonces, la institución que regula el sistema de educación superior depende de los datos que le suministran las propias universidades. Pero también de resultados como el rendimiento de los estudiantes.

Melo cuenta: “Nosotros pagamos el año pasado un estudio a una consultora para ver cuál era el por ciento de deserción y cambio de carrera en las universidades. Dio alto: un 50 por ciento. Eso te demuestra a ti que el rendimiento no es bueno porque, aunque los estudiantes tienen muchos problemas y uno de ellos es que trabajan y eso hace que no puedan dedicarse a tiempo completo a su carrera, también influye la calidad del profesor. Si el profesor es estimulante, motivador, el estudiante se aguanta más antes de retirarse de la carrera”. 

La funcionaria, que dice creer más en la educación que en la experiencia práctica, manifiesta que un profesor debe poseer una buena formación teórica, alguna experiencia práctica y asesoría, es decir, pasar por un proceso de inducción o acompañamiento para iniciarse en el mundo de la enseñanza. “Esa -señala- es una labor que le corresponde a las universidades”.

Costos
Las maestrías y los doctorados son costosos y los profesores no devengan grandes salarios, pero para Melo eso no atenta contra la preparación de los docentes.

Según ella, los profesores no tienen que invertir demasiado en su formación: “Si no los financia el Ministerio, los financian las propias universidades”. 

El verdadero problema, en ciertos casos, radica en los salarios. Para muchos profesionales no vale la pena invertir tiempo, esfuerzo y dinero en formarse a nivel de maestría o doctorado y luego trabajar en una universidad que no les pagará lo que merece recibir un profesional de ese nivel.

“Ahí está uno de los grandes problemas -asevera Melo-: las universidades en su mayoría no pagan al profesor lo que deberían. Aquí podríamos decir que solo cuatro universidades pagan lo que más o menos creemos nosotros que es correcto, pero después el resto paga muy poco y ese es uno de los obstáculos por los que no tienen más profesores con maestrías y mucho menos con doctorados. Indudablemente una persona que realice un doctorado no va a ir a una universidad a ganar tres cheles”. 

El problema de los salarios lleva a muchos catedráticos a aceptar una gran cantidad de secciones o a impartir docencia en diferentes universidades, ya que se les contrata por hora. Esta práctica, a la larga, atenta contra la calidad de la enseñanza. 

“¿Qué inconvenientes tiene eso? Primero, van a salir cansados; a una de las universidades el profesor llega cansado, pero aparte de eso no se compromete con ninguna de las instituciones en las que trabaja: da su clase pero no la asimila como algo suyo, no se siente parte de esa institución. Eso es malo”, concluye Melo.       

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MAESTROS DEL SISTEMA DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Un estudio elaborado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) en el 201 2determinó que el sistema de educación superior del país cuenta con 10,871 docentes.

La cifra fue obtenida luego de depurar los datos aportados por cada institución para corregir la duplicidad, ya que hay profesores que enseñan en más de una academia.

El estudio se realizó con datos correspondientes al 2011 y suministrados por 38 instituciones de educación superior.

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