Los acontecimientos han puesto el mundo de Emma de cabeza. Primero fue la renuncia del Papa, no bien repuesta de aquella insólita noticia, un asteroide pasa casi rozando el planeta y para colmo, en tanto el mundo entero estaba pendiente del casi mortal roce cósmico; un meteorito cayó sobre los desprevenidos habitantes de una ciudad rusa.
Mi cocinera estuvo platicando un largo rato por teléfono con su compadre el astrólogo quien tras muchos ruegos accedió a consultar los astros porque definitivamente el mundo estaba al revés.
Así que Emma y sus numerosas amistades se citaron para una lectura de la carta astral. Muy emperifollada salió mi factótum hacia Villa Mella para asistir a tan importante y señalado encuentro. El astrólogo es célebre y conocido; una convocatoria suya atrae más público que el rapero más popular. Todos sus adeptos acuden con familiares, amistades y conocidos, contribuyendo con algunos pesitos, además de comida y bebida para que el acontecimiento sea un éxito completo.
Emma regresó bien entrada la noche y se encerró en su cuarto sin hablar con nadie. Mala señal, los astros no deben haber augurado acontecimientos alentadores. Tendré que interrogar a Emma con astucia porque a veces se rehusa a soltar prenda. Espero no soñar con cataclismos. Entretanto, nos encontramos la próxima semana.