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25 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 1:14 AM
La Vida 11 Febrero 2013
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EL EJERCICIO PROFESIONAL
Los derechos de un paciente
ESTÁN CONSIGNADAS EN LAS LEYES Y CÓDIGOS DE ÉTICAQUE RIGEN LA PRÁCTICA MÉDICA, ENTRE ELLAS LA CONSTITUCIÓN DEL PAÍS
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Jaclin Campos
Jaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo

En toda relación, los involucrados tienen deberes y derechos.

En la relación médico-paciente, este último no solo tiene el deber de seguir las recomendaciones del profesional, acudir a sus citas periódicas y tomar su medicación. El paciente también tiene sus derechos.

“Los derechos del paciente pudieran definirse como el conjunto de normas y leyes que lo amparan cuando busca o recibe atención médica, que es provista por el médico actuando como individuo en diferentes escenarios (consultorio, hospitalÖ) o dentro de un marco institucional (por ejemplo, la seguridad social)”, dice José Asilis-Záiter, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (Unphu).

Esos derechos, explica, están consignados en las leyes y en los códigos de ética que rigen la práctica médica.

La Constitución de la República Dominicana, la Ley General de Salud y la Ley que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social son las principales legislaciones que establecen las prerrogativas de las personas que requieren servicios médicos, que son todos los ciudadanos.

La obligación moral del médico frente a su ejercicio profesional representa otra garantía para el paciente.

Por tradición, cuando un médico se gradúa hace el Juramento Hipocrático, que, en esencia, invoca los derechos y el bien de los enfermos.

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APEGO A LA ÉTICA PROFESIONAL

José Asilis-Záiter afirma que los códigos de ética, conjuntos de normas destinadas al ejercicio profesional de la medicina y sus ramas auxilares, si bien no constituyen una ley, “tienen fuerza legal fundamentada en lo moral y son reconocidos incluso en los tribunales”.

Señala que cada especialidad o asociación médica tiene su propio código ético o deontológico y que es obligación del médico tanto el cumplir con las leyes que rigen su práctica como apegarse a los códigos de ética correspondientes.

Y este apego a la ética redundaría en beneficio del paciente.

La salud es un derecho fundamental de todos
Un paciente es, ante todo, un ciudadano y, por tanto, está amparado por la Constitución.

La Carta Magna promulgada en 2010 establece la salud y la seguridad social como derechos fundamentales de todo ciudadano.

Regular las acciones que permitan al Estado hacer efectivo ese derecho es el objetivo de la Ley General de Salud (Ley 42-01), según establece esa misma legislación en su artículo 1.

Esta ley determina que el Ministerio de Salud Pública es la institución encargada para aplicar todas las disposiciones contenidas en dicha ley, que a su vez preside el Consejo Nacional de Salud, que es un conjunto de elementos, gubernamentales y no gubernamentales, que participan en la provisión de salud a la población dominicana (distintos ministerios como Educación y Trabajo, Consejo Nacional de la Seguridad Social, Universidades, Asociaciones de Clínicas y Hospitales Privados...).

“En cuanto a los derechos del paciente, es muy específica en el artículo 28”, comenta José Asilis-Záiter, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (Unphu).

Dicho artículo consigna el respeto a la personalidad, dignidad e intimidad del paciente; la atención de emergencia en cualquier establecimiento de salud; la educación en salud; la confidencialidad; la libre elección de las personas o el lugar donde le provean las atenciones médicas, y el consentimiento informado.

Por otro lado, la Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social dice que todos los ciudadanos dominicanos y residentes legales en el territorio nacional “tienen derecho a ser afiliados al Sistema Dominicano de Seguridad Social”.

Autodeterminación

Uno de los principales derechos reconocidos a cualquier persona que solicita servicios médicos es el consentimiento informado.

Esta documentación escrita ha sido consignada como un derecho en la Ley General de Salud e indica la aceptación por parte del paciente o de la persona responsable de este de un procedimiento médico (tratamiento, estudio diagnóstico, operación), luego de ser previamente informado sobre los beneficios, riesgos, contraindicaciones y alternativas.

“Está basado en el principio de la autodeterminación -dice el médico-: es el paciente o sus responsables quienes toman la decisión sobre un procedimiento médico luego de ser debidamente informados por el médico tratante”.

¿Puede darse un trato ético y respetuoso en el estado del enfermo? En general, según Asilis-Záiter, una relación armónica entre el médico y el paciente, en la cual primen valores como la cooperación y la confianza, conlleva a un clima favorable para la recuperación de la salud.

Esos aspectos se enmarcan dentro de la llamada “relación médico-paciente”.

Por otro lado, a muchos dominicanos que demandan servicios de salud en el país les preocupa que la presión de los médicos por consultar en distintos centros atente contra la calidad de la atención y el trato que reciben.

Para Asilis-Záiter, esto no necesariamente va en detrimento del usuario de los servicios de salud: “Lo importante es que el médico no rompa con sus principios éticos y sus obligaciones”.

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INTERMEDIARIOS EN LA RELACIÓN

El médico José Asilis-Záiter recuerda que, en la mayoría de los casos, la relación médico-paciente ha dejado de ser directa y ha pasado a ser de tipo contractual. En ella intervienen terceros (por ejemplo, aseguradoras) que establecen la cobertura de los servicios, los beneficios, las limitaciones...

“En consecuencia -dice el médico-, es importante que el paciente conozca muy bien todos estos aspectos a la hora de formalizar un contrato, porque la práctica médica está muy regulada y, en ocasiones, limitada por las directrices de las aseguradoras y algunas instituciones médicas”.

No obstante, aclara, lo primordial es establecer una debida relación médico-paciente.

En caso de que esta falte o se rompa, el paciente tiene numerosas vías para reclamar sus derechos, desde jerarquías superiores dentro de una institución médica o una empresa aseguradora hasta organismos institucionales como la Dirección de Información de Defensa de los Afiliados (DIDA).

En casos extremos se puede recurrir a la justicia.

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