La Vida 6 Enero 2013
Comentarios 3 - último digitado en 11 Oct a las 5:06 PM
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TRIBUNA ABIERTA
Dilo en el momento: controlando la ira
Joel Almánzar
Santo Domingo

“Sé como el agua que puede fluir o golpear, dar vida o destruir”.–
Bruce Lee

Muchas veces se presentan situaciones en las que llegas a tal nivel de estrés o presión mental que simplemente el cerebro pierde la capacidad para actuar con una adecuada coordinación. Es en ese momento que se manifiesta la ira.

La ira es un fiel compañero del ser humano y es una respuesta emocional a cierto tipo de situaciones que pueden resultar de un cúmulo de pequeñas alteraciones nerviosas y que incluyen la moral, valores, ética e incluso los genes del ser humano.

La ira se puede de forma simple percibir de dos formas: explosiva e implosiva. La ira explosiva es la que manifiesta la persona en determinadas situaciones de estrés o sentimiento de agresión o vulneración de sus derechos, falta de respeto hacia sus principios y así por el estilo.

La ira explosiva suele surgir en episodios pausados y desaparece luego de la confrontación con el ente, sujeto o medio que en la percepción del afectado ha sido quien o el que vulnera su “Yo”. Las personas más propensas a la ira explosiva tienen un carácter fuerte, autoritario, por lo general les gusta imponer su punto de vista. Son temperamentales y venáticos y rara vez admiten el error fácilmente.

La ira implosiva por su parte se manifiesta en las personas más controladas y es una acumulación de estímulos que por lo general afectan la moral y las condiciones de salubridad emocional del individuo. Por más extraño que parezca, las personas más razonables y con un mayor grado de educación mental pueden padecer más frecuentemente estos episodios de ira explosiva y por lo general estallan luego de un largo período de depresiones y angustia.

Si bien los dos tipos de ira pueden ofrecer cuadros o situaciones en las que la pérdida de los estribos puede conllevar a conflictos físicos, verbales y hasta fatalidades, por lo más común y por raro que pueda parecer, las mayores fatalidades ocurren cuando una persona sufre un desencadenamiento de ira implosiva.

Cuando la persona con un alto grado de moralidad, ética y valores claramente definidos llega a un punto que no soporta más la depresión y lo que ella considera un pisoteo de sus derechos o bien también una enajenación a sus necesidades por un tercero, entonces se puede producir dicho hecho.

Recordemos también que los criminales más grandes nunca han sido personas con trastornos de ira explosiva, sino más bien calculadores, fríos. Es una característica compartida de muchos asesinos en serie.

Ahora bien, lo esencial sería preguntar ¿cómo combatir la ira? Bueno, es necesario que se visite un experto profesional para combatir este tipo de desórdenes. Sin embargo, algo que se puede implementar en nuestro día a día es:

- Pensar primero y después hablar; al analizar lo que vamos a decir nos evitamos ser hirientes con los demás.

- Controlar la reacción ante el estímulo; discutir no es siempre la salida a un conflicto, evitarlo también es una salida inteligente.

- Aprovechar para decir o expresar lo que se siente en el momento; esto es recomendable para las personas con tendencia a la ira implosiva pues ellos tienden a acumular sentimientos para descargarlos en un solo episodio y ahí es donde está el peligro de un daño permanente. 

- Escuchar primero y luego hablar; aunque no todos tienen la capacidad de ceder la palabra, esta es la primera señal de madurez y control de la ira. Además, escuchar los puntos de vista de los demás nos da un marco de referencia para enfrentarlos o hacerles entender nuestro parecer.

En resumen, la ira no es algo de lo que podamos escapar del todo. Sin embargo, la forma como enfrentamos la ira es la que va a determinar cuánto nos afecta en realidad. Muchas veces es mejor retirarse que pelear. Debemos ser firmes y saber también cuándo ceder. Ceder no significa abandonar nuestras creencias y principios sino dar espacio a que los demás se expresen. Expresarse en el momento no significa una disputa, sino la sabia decisión de exponer nuestro punto de vista y tratar de que los demás vean su error sin ofenderles. Y si tienes que ofender, hasta para ello debes ser inteligente.

El autor es escritor, administrador de empresas y estudioso de la conducta humana.

COMENTARIOS 3
Comentó: aguila12345
De: República Dominicana
Este artículo está excelentemente escrito por su autor, pero sus recomendaciones para enfrentar la ira son las mismas que ofrecen sicologos y siquiatras desde hace mucho tiempo y todo sigue igual. Sería mejor pensar en la disolución de la ira en la mente. Este espacio es muy corto para explicar como
6 Ene 2013 9:15 AM
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Comentó: Fidodido
De: República Dominicana, Santiago de los Caballeros
Muy buen artículo.
6 Ene 2013 3:01 PM
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Comentó: engelschaft
De: República Dominicana
Hola águila,

Entiendo que hay muchas similitudes en lo que he propuesto en el artículo con los métodos terapéuticos de psicólogos y psiquiatras. Si bien es cierto no significa que no sea un planteamiento original y es que son situaciones muy comunes y la lógica misma da el norte a seguir.

Lo de que el "el problema sigue igual", eso es interpretación personal suya y la que respeto pero no me queda bien claro a qué se refiere.

Un saludo y gracias por las observaciones. Le recomiendo mi otro artículo "La Motivación"

:)
11 Oct 2013 5:06 PM
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