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La Vida 21 Enero 2013
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ACTITUD NEGATIVA FRENTE AL INICIO DE SEMANA
¡Por favor, que no llegue el lunes!
CIERTAS PERSONAS EXPERIMENTAN PÁNICO O ESTRÉS CUANDO SE APROXIMA O SE INICIA ESTE DÍA
  • Pereza. Algunos desearían alargar el fin de semana para no tener que regresar a la oficina el lunes en la mañana.

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Jaclin Campos
jaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo

Quizás hoy, por tratarse de un día festivo, se levantó usted de buen ánimo y en calma. Tal vez ayer, por ser el domingo víspera de un lunes no laborable, disfrutó la tarde y la noche a plenitud. Pero ¿se siente así cada inicio semana o es usted de aquellas personas que desearían alargar el fin de semana para no tener que regresar a la oficina el lunes?

“Deuterofobia”. Así le llaman algunos a la sensación de pánico que aparece cuando se aproxima o cuando se inicia el lunes, día en que la mayoría de las personas da inicio a su principal ocupación en la semana, ya sea trabajar fuera de casa o estudiar.

La psicóloga industrial Erika Acosta dice que, tomando en cuenta que muchos trabajadores permanecen en sus puestos por necesidad y no siempre por gusto, no es raro que los agobie el estrés y la ansiedad ante la idea de regresar al ambiente de trabajo.

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¿UNA FOBIA O UN SIMPLE TEMOR?

Aunque se hable de fobia a los lunes, a la hora de referirse a este problema, la psicóloga industrial Erika Acosta prefiere utilizar términos como miedo, temor o hasta pánico. Tanto mejor es hablar de estrés o ansiedad.

La fobia, aclara Acosta, se distingue por su carácter enfermizo, patológico, irracional u obsesivo.

“Cuando una persona tiene una fobia no resiste enfrentar [aquello] que le causa fobia”, explica la psicóloga.

La fobia, además, suele originarse en una experiencia negativa del pasado.

Esas condiciones no necesariamente se dan en el caso del miedo a los lunes, problema asociado a otras manifestaciones también conocidas como síndrome del domingo por la tarde y síndrome del lunes por la mañana.

El pánico a los lunes no afecta sólo a los trabajadores. Un grupo especialmente sensible a este fenómeno lo componen las víctimas de acoso escolar.

En su libro “SOS bullying: prevenir el acoso escolar y mejorar la convivencia” (Volter Kluwer, 2006), el psicólogo Ferrán Barri Vitero dice que el síndrome del domingo por la tarde, actitudes y síntomas que manifiesta una persona cuando el fin de semana se acerca a su fin, es un rasgo significativo de que un niño puede estar sufriendo “bullying”.

“Los niños pueden manifestar irritabilidad, permanecer excesivamente silenciosos o encerrados en sí mismos, manifestar abiertamente su rechazo a la vuelta al colegio que les espera al día siguiente; y todo ello puede ir acompañado incluso de llantos o de manifestaciones de algún tipo de malestar de origen psicosomático, lo que les reportaría el beneficio inconsciente de no tener que acudir a clase el día siguiente”, explica el autor.

Trabajadores
En el caso de los trabajadores asalariados, el síndrome del domingo por la tarde podría indicar que quien lo padece no encuentra sentido ni satisfacción en su trabajo.

Si en medio de su descanso dominical al individuo lo asalta una repentina preocupación porque debe regresar al trabajo al día siguiente, hay que autoevaluarse.

“Este momento nos revela que hemos perdido el sentido de nuestro trabajo y que no estamos en la posición existencial apropiada para visualizar los valores creativos de nuestra tarea cotidiana”, aseguran Carlos Rodríguez Combeller y Luis Enrique Vázquez Lecanda en el libro “Liderazgo contemporáneo” (Universidad de Colima, 2004).

En tanto que Iván Gandía Monteagudo, autor de “El líder que llevamos dentro: liderazgo desde el sentido común” (FC Editorial, 2007), señala que la sensación de pánico que asalta a algunos ante a la inminente llegada del lunes no es más que la anticipación de la tensión producida por la acumulación de tareas pendientes o inconclusas.

Revela, por tanto, un exceso de tareas o un manejo inadecuado del tiempo.

 Al estrés y la tensión por las tareas pendientes, señala la psicóloga industrial Erika Acosta, se añaden otras exigencias como el tener que preparar de antemano la ropa que se usará, organizar el itinerario y actividades de los hijos o, en el caso de las mujeres, acudir al salón de belleza para estar “presentable” al día siguiente.

En otros casos, un empleado teme que llegue el lunes por razones más concretas: por haber cometido algún error la semana anterior o porque, para hacer despidos de personal, las empresas escogen los viernes y los lunes.

Una mala relación con los compañeros de trabajo o, en el peor de los casos, el acoso psicológico o sexual también generan pánico o tensión. 

“Eso afecta el desempeño”, advierte Acosta.

Por eso, si una persona llega al punto en que no puede manejar la tensión sola, podría requerir ayuda psicológica... o considerar un cambio de empleo. 

¿Y la empresa? ¿Puede hacer algo? Según Acosta, sí: por ejemplo, organizar cursos de relación, mejorar el ambiente de labor, asignar una carga de trabajo justa...

“Todas las empresas, si quieren, pueden ayudar a sus empleados”, concluye.

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