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FOLCLOREANDO

Servicio a clientes

  • Servicio a clientes
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com

Recuerdo cuando era encargada del área de Referimientos Médicos de la UASD,  hacía las veces de orientadora de los afiliados, ya sea con los médicos, laboratorios, etc. Cuando un afiliado solicitaba un cardiólogo, porque le dolía el pecho, lo refería a un internista del equipo médico de la UASD, en vista de que ellos podían resolver el caso o se ocupaban de remitirlo a un especialista equis. Mi papel era explicarle al afiliado que lo más conveniente era un internista o médico general y así le indicaban los análisis rutinarios, porque el hecho de que le doliera el pecho no necesariamente era por una dolencia del corazón. Luego de los resultados de laboratorios el médico de planta lo refería a un especialista de acuerdo a dichos resultados. La persona se iba conforme, porque ya tenía una explicación y se sentía que le estaban dedicando tiempo.

El servir a clientes es sentirnos con ganas de ayudar al otro y respetarlo y ver qué le conviene sin afectar a la empresa o institución, pero que la persona se sienta importante. Es más, diría que la mejor relación pública es el trato amable a los clientes o pacientes. Ellos son los que referirán a otros, serán los multiplicadores. Cuando resolvemos situaciones, satisfaciendo las necesidades del interesado, estamos haciendo crecer la entidad. También se logra la cara positiva cuando se le evita molestias, se atiende con respeto, un lenguaje adecuado que no sientan vergüenza o rechazo social. Por ejemplo, en un laboratorio clínico he escuchado preguntar al paciente en tono alto: ¿Y su segundo apellido? Y el individuo le dice solo tengo un apellido y vuelve la otra pregunta: ¿Por qué? Esas preguntas no se hacen en voz alta, porque esa persona no fue reconocida por su padre y aunque seguro tiene el orgullo de llevar el apellido de su madre, se pudiera sentir rechazado por la sociedad, naturalmente, si tiene la estima baja. También sucede cuando algunas instituciones bancarias conceden préstamos y la persona favorecida fue a “firmar” el documento y se escucha en voz alta: “por favor, que vengan los iletrados”, señores, hay que tener empatía con estos ágrafos, iletrados o analfabetos, debemos tener cuidado, hay que ponerse en lugar de ellos. Todo lo dicho aquí es parte de los buenos servicios a los clientes. La discreción ante todo.

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