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25 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 5:05 PM
La Vida 3 Diciembre 2012
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CONMEMORACIÓN
El reto de vivir con nueva discapacidad
LA PERSONA DEBE PASAR POR VARIAS ETAPAS PARA ACEPTARLA
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Mairobi Herrera
mairobi.herrera@listindiario.com
Santo Domingo

A los tres años de edad Rosmery Duval dejó de ser “normal” para algunas personas en el mundo que no creen en el poder de la actitud positiva y el deseo de superación, pero para ella no tener ahora su mano izquierda, fue solo una novedad.

Nació en perfecto estado de salud y con todas sus extremidades. Sin embargo, un día salió a comprar unos vegetales en compañía de su madre y de su hermana mayor y tropezó con una butaca vieja que estaba tirada en la calle y se electrocutó con un cable de alta tensión.

La joven, que ahora tiene 27 años, cuenta a LISTÍN DIARIO que alguien colocó esa butaca en el camino para que cubriera ese cable que estaba tirado en el suelo, pero, al parecer, esa persona no se percató de que la butaca tenía las agarraderas de metal. Eso facilitó el paso de la corriente. La descarga fue tan intensa, que Rosmery fue lanzada a varios metros lejos de la acera.

Dice que cuando despertó en el hospital notó que le fue amputada la mano izquierda y que el 45 por ciento de su cuerpo en el lado izquierdo presentaba quemaduras de tercer grado. Duró tres días llorando, añadió.

El portal argentino “Desde las diferencias”, que  está al servicio de personas con discapacidad, resalta que todas las personas sin ninguna excepción están expuestas a padecer algún tipo de discapacidad en cualquier momento de sus vidas.

Explica que la discapacidad adquirida se produce después de un accidente o enfermedad. La persona queda con secuelas, las cuales les pueden dejar en silla de ruedas, con amputación, lesiones medulares de diferentes grados, entre otras.

A pesar de que Rosmery tuvo que comenzar una nueva vida sin su mano izquierda y convivir con las cicatrices de las quemaduras en su cuerpo, asegura que superó el trauma y que ahora goza de una vida normal y feliz.

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CLAVES PARA CONTINUAR LUEGO DEL CAMBIO

¿Cómo lo logró? La joven, quien ahora es madre de una niña de tres años, estudiante de Relaciones Públicas y comerciante, señala que su madre la alentó a seguir adelante y a no considerarse inferior a los demás. Ella hacía todas las tareas del hogar al igual que sus hermanas y también recibía el mismo castigo si cometía alguna falta.

La conducta de su madre hizo que Rosmery desarrollara una alta autoestima que la ayudó a sobrellevar las burlas que recibía en su escuela y a aceptarse a sí misma.

La terapeuta familiar Roxana González, del Centro Vida y Familia Ana Simó, hablan del tema y explican sobre cómo superarlo.

Cómo se vive con una discapacidad

“Después que una persona haya adquirido una discapacidad, ya sea por una enfermedad, accidente o condición emocional, lo primero que se le presenta a la persona es un proceso de duelo”, explica el siquiatra José Miguel Gómez.

Este proceso, dice Gómez,  empieza por etapas. La primera etapa es un estado de shock o impotencia que puede acompañarse de ira, rabia y/o de sentimiento de culpa. La persona afectada comienza a preguntarse ¿Por qué fue a mí? ¿Por qué me tuvo que pasar esto?

El especialista agrega que esta es una etapa de confusión a la que le sigue la no aceptación y la negación.

En esta segunda etapa, el afectado tiende a juzgarse, a confrontar a Dios, a la familia o a la sociedad. Se sumerge en un estado de inconformidad y de insatisfacción con el trauma que está viviendo.

La depresión, el trastorno de ansiedad, del sueño, el ataque de pánico o alguna situación de orden emocional podrían mezclarse en una tercera etapa, según el especialista, hasta caer en una cuarta etapa, donde se empieza un período de aceptación o resignación, aceptando la discapacidad y volviendo a la funcionalidad.

“Si la persona pasa de nueve meses a un año y este se aísla, se queda depresivo, no socializa o se deprime constantemente, se habla de un duelo no superado que puede haber vivido por un tipo de discapacidad”, comenta Gómez.

Ayuda profesional
Algunas personas por sí mismos pueden superar el trauma de presentar una discapacidad luego de estar en perfecto estado de salud. Todo dependerá de la madurez, capacidad e inteligencia para manejar los depresores  sicosociales.

José Miguel Gómez dice que hay otras personas que han necesitado asistencia sicológica o siquiátrica o algún tipo de medicamento que lo requiera para sobrellevar el proceso.

Resalta que más del 60 por ciento de las personas con discapacidad necesitan algún tipo de asistencia, y no solamente siquiátrica o familiar. Sino que también necesita un soporte espiritual, una terapia ocupacional o física.

“La persona que aprendió, nació, se socializó con una discapacidad, en términos espirituales, lógicamente lo supera más fácil que uno que lo adquiere”, apunta el siquiatra.

También Gómez destaca que algunos estudios han comprobado que las mujeres responden mejor a las discapacidades, a buscar ayuda, a socializarse y generar una actitud positiva más rápido que los hombres.

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INTERVENTORES EN EL PROCESO DE SUPERACIÓN

La terapeuta familiar Roxana González del Centro Vida y Familia Ana Simó, explica que cuando una persona adquiere una discapacidad entra en una etapa de duelo en el cual debe participar todo el sistema para que sea superado.

Detalla que los familiares, amigos, parejas vecinos, el sicólogo, el cura y hasta el siquiatra, en caso de que esté tomando medicamentos, deben de tratar el tema con mucha delicadeza, amor y paciencia para que el afectado no se trastorne.

En el caso de los padres, estos tienen la tarea de aprender junto a su hijo todo el proceso de superación y estar siempre atentos a que no desarrolle una depresión ni ansiedad.

Además, González indica que las personas que rodean a alguna otra con discapacidad no deben de sentir pena por su condición y mucho menos obligarlo a hacer cosas. Mas bien, considera, deben de enseñarle que siempre existe una solución a los problemas y de esa manera estimularlo a seguir adelante.

“La persona con discapacidad tiene que buscar otro sentido para volver aprender. Cada persona asume su pérdida como la más difícil”, agregó la sicóloga.

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