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La Vida 16 Diciembre 2012
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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
¡Domingo de regocijo!
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Maruchi R. De Elmúdesi
melmudesi@hotmail.com

Movimiento Familiar Cristiano Instituto de la Familia

¡Gaudate, regocíjense! Este domingo hace un alto, como lo hace el domingo de Laetare, a medio camino de la Cuaresma.

Este domingo de Gaudate es el más importante de los cuatro domingos de Adviento, porque la Iglesia no invita a los fieles simplemente a adorar “al Dios que va a venir”, sino que le llama a una liturgia de alegría porque el Señor está aquí y al alcance de la mano. La alegría de la espera se enfatiza con los constantes aleluyas en la misa a través de todo el tiempo de Adviento. Ya la profecía de Sofonías, en la primera Lectura, lo proclama: “El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta”.

El Salmo, tomado del himno de Isaías 12, 2-6, igualmente canta: “Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”. Gran personaje este profeta Isaías. “Vivió una época agitada y decisiva, con la destrucción del reino septentrional y la invasión de Judá. Es el profeta que desarrolla la teología del “resto”, insiste en la exigencia de vivir por fe. Subraya la Santidad de Dios” (Biblia de Schokel y Mateos).

En la segunda lectura, San Pablo nos invita a estar siempre alegres en el Señor. Que nuestra mesura (seriedad, respeto, cortesía, moderación, prudencia) la conozca todo el mundo. “El Señor está cerca.

Nada les preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil 4, 4-7).

Y cuando en el Evangelio de hoy, según San Lucas, la gente le preguntaba a Juan: “¿Entonces, qué hacemos?”.

Juan simplemente le responde con coherencia, por lo que él mismo hace. Y es que cuando lo que decimos es lo que hacemos, es más fácil llevar la Palabra a los demás. Pues, el ejemplo es el que arrastra.

No podemos seguir diciendo que somos “cristianos” y seguir viviendo como paganos.

Debemos definirnos. Ser coherentes.

Es difícil en una época como la que nos ha tocado vivir, con tantas comodidades, pero lo importante es que seamos limpios de corazón, y veraces en nuestras actitudes.

La falsedad no es de cristianos.

Juan nunca usurpó el lugar de Jesús, simplemente lo anunciaba, pero era claro cuando le preguntaban si no era él el Mesías. El simplemente contestaba: “Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias”. Él siempre habló con la verdad y se arriesgó por eso a perder la cabeza en manos de Heródes.

¡Qué falta hacen en nuestro país, personas, como Juan, a quienes les duela lo mal hecho y lo denuncie!

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