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La Vida 11 Noviembre 2012
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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
Mes de la Familia, a 50 años del Concilio Vaticano
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Maruchi R. de Elmúdesi
melmudesi@hotmail.com

Mientras se celebraba el Concilio Vaticano II, en el año 1963, en Roma, mi esposo y yo nos casamos, aquí en Santo Domingo, y vivimos nuestros primeros años de matrimonio dentro del contexto de este maravilloso evento que marcó al mundo cristiano dejando “un espíritu nuevo, un humanismo nuevo, una nueva esperanza y una nueva visión, histórica y trascendente a la vez, del mundo en que vivimos”. (Prólogo del Documento, por el Arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo).

 ¿Qué nos dijo a nosotros cristianos laicos, este Concilio? “Por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo”. (Lumen Gentium No. 31). 

Y continúa: “A los laicos pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con las que su existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios a cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad. 

A ellos, muy en especial, corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera, que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor”. (Idem)

Esto nos marcó para siempre. Desde ya, nos sentíamos comprometidos por nuestro Bautismo a evangelizar el mundo. Entramos a formar parte del Movimiento Familiar Cristiano, en el equipo No. 2, que acababa de comenzar su trabajo pastoral con los matrimonios jóvenes, en nuestro país, y fue una enseñanza maravillosa, dentro de ese equipo, en cuanto la formación y conocimiento de los documentos de nuestra iglesia sobre el matrimonio y la familia, para poder ser en el futuro, fermento de una Iglesia nueva, interesada en cambiar nuestra sociedad.

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