DESFILE DE CARNAVAL

La fiesta del pueblo

EL DESFILE NACIONAL DE CARNAVAL SE CELEBRA ESTA TARDE EN EL MALECÓN

  • Los Amigos. Daniela Vásquez (3 años), Bryan José Lara Ramos (6), Esteban Ramos (3) Engel Reyes (5), Kamila Chan Medina (4) y Roger de los Santos Luciano (10).
Yaniris López
Santo Domingo

Los carnavales, como todas las tradiciones, se transforman. No sólo cambian los disfraces de los personajes y aumentan las comparsas de fantasía. Al carnaval de Santo Domingo le ha tocado su metamorfosis y para Juan Gustavo Ramos Lucas (Félix Juan), diablo cojuelo capitaleño desde 1961, el cambio más radical se ha dado en la actitud de la gente.

“Los carnavales de antes eran de tres días solamente, 25, 26 y 27 de febrero. Recorríamos la capital entera. Salíamos y le dábamos vejigazos a todo el mundo y todo salía bien. Ahora le das un vejigazo a una gente y te sacan un puñal, o te dan un tiro y ya. Uno compra la vejiga porque complementa el disfraz, no para darle a la gente”, dice Félix Juan, que estrenó su primer traje de diablo a los ocho años.

Antes, recuerda el integrante de la comparsa Los Amigos de San Carlos, los diablos les daban hasta a los policías, algo que no osarían hacer hoy día.

De los trajes, Félix Juan, de oficio entrenador de voleibol, recuerda que las mangas eran vacías, llenas de alfileres, y que no se usaban las moñas.

“Las moñas las creé yo en la década de los 70. Antes era un chapulín con alfileres, flores plásticas, cascabeles y dos campanas”, expresa.

El desfile
El día dedicado a la celebración de la fiesta del pueblo, el desfile nacional de carnaval, también ha variado.

“Las comparsas desfilaban después del desfile militar, los 27 de febrero solamente.

Eran pocas pero con muchos miembros. Los grupos tenían más de 100 diablos”, sigue Félix Juan. Según los diarios de los años 60 y 70, el desfile de carnaval cerraba las actividades relacionadas con el día de la Independencia.

En los últimos años, para evitar que las fechas de carnaval coincidan con las fiestas patrias, el desfile nacional se organiza el primer domingo de marzo con la participación de los principales grupos y comparsas del país.

Esa fecha es hoy, a partir de las 2:00 de la tarde en el malecón de Santo Domingo.

El desfile se inicia en el Obelisco Macho y termina en el restaurante Vesuvio del Malecón. Cuerpos militares vigilarán la zona.

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LA TRADICIÓN DE LOS AMIGOS DE SAN CARLOS
LA FAMILIA
Chan Medina vive con tanta pasión el carnaval que no acepta invitaciones para salir esos días. El papá, Marco Chan Santana, es el vicepresidente de la comparsa Los Amigos de San Carlos y se viste de diablo desde los ocho.

Aunque entiende que con las competencias y las innovaciones actuales se ha perdido un poco el espíritu festivo y espontáneo del carnaval, Chan procura mantener vivo el entusiasmo por la tradición genuina y auténtica, un compromiso que involucra a toda la familia.

La comparsa
Con sus más de 60 integrantes entre diablos cojuelos y una revista musical, la comparsa Los Amigos de San Carlos conforma uno de los grupos más seguidos del carnaval capitaleño desde 1996, cuando fuera fundado por el doctor Ramón Correa.

Lo integran más mujeres y niños que hombres y su presidenta es, de hecho, una mujer: Grey Jiménez.

Un desfile para las expresiones

Por culpa del carnaval, el papá del diablo cojuelo José Danilo Vásquez cayó preso dos veces durante el período de los 12 años de Balaguer.

“Balaguer decía que el que se disfrazaba en ese tiempo era comunista, había que sacar un permiso para disfrazarse, eso me lo cuenta él”, dice Danilo, mientras muestra una fotografía de época de Julio Antonio Vásquez Gerónimo vestido con su traje de sombrero y pipa.

“Según él me cuenta, el carnaval de los ricos era en el malecón y el de los pobres en la Duarte hasta el parque Enriquillo, porque no dejaban pasar a los diablos cojuelos al malecón”. Y también le cuenta su papá que los mejores carnavales fueron aquellos cuando José Francisco Peña Gómez era síndico de Santo Domingo, entre los años de 1982 y 1986, porque en las esquinas del Malecón repartían agua y comida.

Con apenas tres años, Daniela, la hija de Danilo, es un intimidante diablo cojuelo que hoy, en el Malecón, seguirá la tradición carnavalera de la familia como integrante de la comparsa Los Amigos de San Carlos.

El ritmo de los Alí Baba
Pero cuando de ritmo y música se trata, los más esperados son los grupos de Alí Babá, introducidos por el carnavalero Luis Roberto Torres (Chachón).

Y uno de los grupos más exitosos y ganadores de los últimos años son ‘Los reyes del carnaval nacional’, fundado por Pedro Thompson.

¿Qué los hace especiales? Los bailarines, los músicos, los coreográficos y los diseños del vestuario, explica Thompson.

“Año tras año nos esforza mos por llevar diseños diferentes y por eso las comparsas siempre nos valorizan, siempre innovamos. El año pasado el tema era Venecia y fue la comparsa más encantada del malecón, este año será el ‘Imperio romano y algo más”.

Aquí la cantidad y la preparación cuentan. Alrededor de 400 personas integran esta comparsa que ensaya todos los días desde el 6 de enero en Santo Domingo Norte. “Hasta de los pueblos vienen a ensayar con nosotros. Cuando se oye el Alí Babá ahí se cae todo, porque es la identidad de lo que es el pueblo dominicano.”

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QUE CADA PUEBLO VIVA SU CARNAVAL

A PROPÓSITO de la fecha, la directora nacional del Folklore, Xiomarita Pérez, invita a los pueblos dominicanos a vivir el carnaval con la riqueza propia de cada uno. Salvo aquellas manifestaciones culturales que se dan en diferentes épocas del año y que han tomado características carnavalescas, Pérez propone que los festejos propios del carnaval sean celebrados antes del desfile nacional.

“En los pueblos se están celebrando carnavales regionales. Ahora mismo da igual ir a uno u a otro porque se está repitiendo lo mismo en todos lados. Sugiero que cada provincia celebre su carnaval con sus municipios y que todo el mundo vaya a ese carnaval a disfrutar sus expresiones”.

Se trata de hacer autogestión, dice, en cada municipio. En lugar de llevar grupos externos a su carnaval –muchas veces pagados–, cada provincia debe fortalecer sus expresiones culturales y motivar a la gente a que los visite. “Nuestro carnaval es cultural. Cojamos guaguas y vayamos todos al carnaval de cada lugar para que ese lugar se beneficie. En todos los sitios quieren hacer un mini desfile nacional de carnaval”, lamenta.