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La Vida miércoles, 29 de julio de 2009
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FOLCLOREANDO

Huchi, Chaljub y el merengue

Xiomarita Pérez
xiomaritabrinca@hotmail.com

Este sábado estuve en el Museo del Hombre Dominicano departiendo con su director, Juan Rodríguez, que tenía como invitado a  Nicito Germán, acordeonista del baile de priprí. Juan Rodríguez organiza esta actividad con el Grupo Cultural Mayohuacán y tendrá lugar el último sábado de cada mes, con diferentes expresiones folklóricas

El domingo iba para un banco de palos en Punta, Villa Mella, pero cayó un aguacero en horas de la tarde que anulé la salida y seguí organizando mi archivo hemerográfico, con el que he alimentado el archivo de la Dinafolk.

A las 5:00 de la tarde suena mi celular y es don Américo Mejía Lama invitándome a un conversatorio sobre el merengue típico, conducido por Huchi Lora y Rafael Chaljub Mejía, y apoyado musicalmente por Rafelito Román, el más importante músico en la historia del merengue dominicano, como dijera Huchi. Pues, a las 6:00 de la tarde salí con Noelia y Amelia rumbo al Museo de las Casas Reales para deleitarnos con los comentarios y la degustación musical (didáctica) de estos dos expertos de merengues típicos.

Con mi archivo me he dado cuenta de las opiniones encontradas sobre la evolución del merengue. Por ejemplo, Luis Alberti en su libro “De música y orquestas bailables dominicanas” hace una crítica al merengue expresando que era muy rápido, comparándolo con el merengue de años anteriores. Eran merengues de Johnny Ventura y otros artistas.

Luego vienen Los Rosario y otras orquestas merengueras y los críticos siguen diciendo que esos merengues experimentaron cambios. Luis Alberti falleció en el año 1976 y ya en los años 80 hay otros cambios en el merengue (lo observarán en la Bibliohemerografía) donde titirimundi está opinando en bien y en mal sobre este género. Fíjense, ha habido cambios, pero el golpe de la tambora se mantuvo igual, los cuatro tiempos o pulsaciones, con el acento más marcado en el primer tiempo. Ahora, ¿qué ha pasado?, que el primer tiempo no se da, y es el que le da carácter, belleza y disfrute a la pareja, además de consistencia musical.

“La cosquillita” y “El farolito” de Juan Luis Guerra son más rápidos; sin embargo, se pueden bailar sin sudar, porque los compases se marcan con los pies dándole al piso, lo único es que hay que darlo más rápido. Entonces, considero que lo que tenemos que hacer es educar al pueblo para que no confunda una cosa con la otra. Seguir haciendo tertulias, conversatorios, audiciones para identificar los compases, y no dejarse llevar de la moda.

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