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21 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 7:35 PM
La Vida 17 Junio 2008
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DEFINICION
El poder del don de mando
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Marta Quéliz
martha.queliz@listindiario.com

SANTO DOMINGO.- Una cosa es tener don de mando y otra muy distinta es ser dueño de un carácter impositor. El primero se define como el arte de persuadir y disuadir a las personas de tal manera que se obtenga de ellas su obediencia, confianza, respeto y cooperación leal y en forma voluntaria para el cumplimiento de una determinada misión.

Sobre el significado de la imposición, puede decirse que es la manera de obligar a otros a que hagan lo que le conviene a quien ejerce este tipo de actitud.

Aclarados estos dos conceptos, entonces llega el momento de hablar de la importancia de tener don de mando, no sólo en los lugares de trabajo, sino también en la casa, en la vecindad y en cualquier otro sitio o actividad donde se desenvuelva la persona.

El tema lo tratan el sociólogo Juan Francisco Gómez y la sicóloga Alba Nidia Cabrera. Para el primero, el don de mando cada vez se desvanece más como concepto aplicado, mientras que la segunda, considera que no es que esta virtud o herramienta haya dejado de usarse, “sino que todos los días es más estrecha la brecha entre jefe y subalternos, padre e hijos, esposa y esposo, y así sucesivamente”.

Cabrera dice que sicologicamente hay que tener claro lo que significa en esta época el don de mando, un término que bajo ningún concepto se debe confundir con lograr las cosas a través de exigencias, malos tratos, manipulación o soborno.

“Este concepto va mucho más allá. La persona que tiene don de mando, a seguidas se le ve con una buena expresión, para ejercer su función de jefe en el trabajo, por ejemplo, lo hace de una manera amable, pero con las palabras claves para lograr su persuación y finalmente su objetivo”, puntualiza.

Esto también sucede en el hogar, explica la especialista. Tanto la madre como el padre, pueden conseguir amablemente lo que quieran de sus hijos, sin perder su autoridad sobre ellos. Es cuestión de pedir las cosas por favor, dar las gracias y de sopetón, hacer notar que más que una orden, se trata de una petición.

Reducción de la brecha
La sicóloga Alba Nidia Cabrera asegura que aunque el don de mando es un concepto de aplicación antiquísima, en los últimos tiempos, esos gestos autoritarios para solicitar las cosas a empleados, hijos, esposas o cualquier otra persona, han sido sustituidos por la práctica de la cortesía, ya que se ha demostrado que con cordialidad se obtienen mejores resultados.

 “Bueno es tanto así, que hay países en cuyas empresas no existe el concepto jefe, ya que hasta el pronunciar esa palabra crea una barrera entre él y sus subalternos. Ahora se denominan encargados o supervisores de área para reducir la brecha entre ambos”, aduce.

 Explica que sencillamente lo que llamamos don de mando es más complejo de lo que se cree, pues no se trata simplemente de dar órdenes y hacer que se cumplan, sino de saberlas dar, lograr el objetivo y mantener las buenas relaciones con esas personas.

Aspecto sociológico
Juan Francisco Gómez asegura que desde la antigüedad ha venido usándose el término don de mando para hacer constar que una persona tiene el poder de lograr lo que quiere dando órdenes a los demás.

Sin embargo, aclara que las sociedades, así como han ido evolucionando, han ido reaccionando, y más que atemorizarse ante quienes pueden ejercer la autoridad, ahora lo que hacen es repudiar esa ación, y en ocasiones hasta desobedecen las solicitudes altaneras e imponentes.

“Es por eso que yo, particularmente, me permito asegurar que más que don de mando ahora lo que existe es el liderazgo, ya que es una forma que permite, a quien lo posee, lograr su objetivo de una forma inteligente con el uso de la cortesía y la persuasión disimulada”, explica.

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