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27 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 4:07 PM
La Vida 26 Abril 2008
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HISTORIA
Constanza, Maimón y Estero Hondo testimonios e investigación históricos
  • Portada de la obra patrocinada por el departamento cultural del BC.
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Francis Pou de García

SANTO DOMINGO.- Las expediciones armadas que arribaron al suelo patrio los días 14 y 20 de junio de 1959, por la vía aérea en Constanza y por las playas de Maimón y Estero Hondo, respectivamente, han quedado grabadas para siempre en la memoria de los dominicanos, como el principio del fin de la oprobiosa dictadura de Rafael Trujillo. Aquellas jornadas bélicas de sangre y pólvora, si bien no consiguieron un triunfo militar al enfrentarse a las fuerzas regulares de un ejército que los superaba con creces en hombres y armamentos, fueron la chispa que encendió la llama por la recuperación de la libertad entre amplios sectores del pueblo dominicano, que muy pronto lograrían, no sin luchas y abnegados sacrificios, derrocar al régimen, que desembocó en el ajusticiamiento del tirano, dando paso a un proceso gradual de apertura democrática en lo político, social y económico, que aún no ha alcanzado su plena consolidación institucional.

La dictadura se encargó de silenciar de la forma más brutal y despiadada aquellos heroicos episodios de Junio de 1959.  Muchos de los 198 expedicionarios cayeron en combate, la otra parte fueron hechos prisioneros, a los heridos los mataban con tiros de gracias, y al resto los encarcelaron, los torturaron y cobardemente los asesinaron, lanzándolos en fosa comunes.  Tan sólo unos pocos, cinco en total, sobrevivieron.  El holocausto desatado contra esos héroes y mártires se convirtió en un intento desesperado del régimen por borrar de la memoria colectiva la trascendencia épica de aquellos patrióticos acontecimientos, presentando sólo a la opinión pública la manipulada versión de que se trataba de una invasión extranjera, desatada dentro del nuevo contexto geopolítico iniciado en la región con el final de las dictaduras de Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, y de Fulgencio Batista, con el inicio de la revolución cubana.

Es precisamente de cara a este vacío de veraces informaciones que radica la enorme relevancia de la obra de Anselmo Brache Batista, nuestro querido Chemito, como le llamamos sus familiares y amigos- titulada “Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimonios e investigación sobre los acontecimientos”. Tras una exhaustiva y pormenorizada pesquisa investigativa el autor ofrece un completo recorrido cronológico, paso a paso, dando cuenta de los protagonistas y los hechos más significativos de esta importante hazaña patriótica de nuestra historia contemporánea.

Brache Batista se nutre de valiosas informaciones, por un lado, a partir de los testimonios de los expedicionarios sobrevivientes, así como por las cartas de despedida y diarios de campaña que varios de los combatientes caídos escribieron, en los que exponen sus convicciones e ideales.  Por el otro lado, obtuvo relatos de algunos miembros de las Fuerzas Armadas de entonces, quienes en cumplimiento de su deber combatieron a los expedicionarios, pero luego, voluntariamente, suplieron informaciones de primera mano, que permitieron al autor complementar los acontecimientos y sus escenarios. Huelga decir los años de constante dedicación, trabajo y pasión empleados por el autor en la recuperación de esta memoria histórica.  Gracias al esfuerzo y minuciosidad de Anselmo Brache Batista podemos disponer de informaciones lúcidas y fidedignas, dotadas además de una claridad expositiva, acompañadas de un valioso aporte fotográfico que facilita la comprensión de los hechos y la trascendencia del accionar de estos valientes expedicionarios en procura de derrocar la dictadura. Brache Batista es arquitecto de formación, pero ha devenido en historiador, atraído por un tema que le ha apasionado desde su juventud, desarrollando un acucioso acopio investigativo.

En nombre de la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón Estero Hondo -integrada por familiares de los héroes y mártires caídos así como por los sobrevivientes-, deseamos felicitar al autor y agradecerle por su valiosa contribución al esclarecimiento y divulgación de una causa que ha quedado con tintes épicos y heroicos en el imaginario colectivo, hasta el punto de refulgir como una de las gestas más gloriosas libradas por el pueblo dominicano. Junto a los 153 dominicanos que desembarcaron en nuestro suelo, no en condición de invasores como les denominó el régimen dictatorial para descalificarlos, queremos destacar que la valerosa fuerza expedicionaria del Ejército de Liberación Dominicana contó con la incondicional solidaridad internacional de 22 cubanos, 13 venezolanos, 5 puertorriqueños, 1 guatemalteco, 2 españoles y 2 norteamericanos, quienes con su desprendida entrega se han situado en nuestra cantera de héroes patrios.  Agradecemos al licenciado José Alcántara Almánzar, director del Departamento Cultural, y a los demás miembros del Comité de Publicaciones del Banco Central por haber acogido esta obra para su publicación dentro de la colección editorial que viene realizando acertadamente el Banco.  De manera especial, quiero agradecer al licenciado Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central de la República Dominicana, por el generoso mecenazgo que desde esta institución ha sabido brindar bajo su dinámica y visionaria gestión, basada en una efectiva correlación entre cultura y desarrollo, al considerar que las necesidades humanas no sólo se satisfacen de medios materiales, sino que también requieren de aquellas manifestaciones espirituales, de la creatividad y de la belleza, así como de cultivar el conocimiento de nuestra historia para evitar que los errores del pasado se repitan, como es el caso que trata la referida obra que hoy presentamos. Para concluir, no quiero dejar de invitarlos a leer esta obra, espero que para su lectura se sientan motivados por los nobles propósitos que impulsaron a este grupo de valerosos hombres.  

Los dominicanos nunca podremos olvidar lo que ellos hicieron por la recuperación de nuestra democracia y el disfrute de las libertades que hasta ese momento se encontraban totalmente inhibidas.  

En recordación a ellos, y nimbada por el respeto que ellos nos merecen, quiero terminar con una estrofa del himno que se ha escrito en su honor:

“Llegaron llenos de patriotismo,
enamorados de un puro ideal,
Y con su sangre noble, 
prendieron la llama augusta de la libertad,
Su sacrificio, que Dios bendijo,
la Patria entera glorificará
Como homenaje a los valientes,
que allí cayeron por la libertad”

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