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DESTINO

Miches ecológica y cultural

SUS GRANDES TESOROS SE OCULTAN EN SUS MONTAÑAS Y LAGUNAS

MICHES.- La provincia de El Seibo, en el este dominicano, sólo tiene dos municipios: el cabecera, que le da nombre a la provincia, y Miches. La hidalga, valiente y ganadera Santa Cruz de El Seibo conserva una rica herencia histórica digna de ser explotada, pero son los grandes atractivos de Miches, repartidos en sus 421,19 kilómetros cuadrados, los que le auguran a toda la provincia un futuro promisorio basado en el turismo de playa, ecológico y cultural. ¿Cultural? Pues sí. Pese a los caminos en mal estado que llevan hasta su centro, y pese a que todavía no arranca el anunciado “boom” turístico que cambiaría la vida de sus 21 mil habitantes, el municipio puede darse el lujo de ofrecer las más completas alternativas turísticas a lo largo y ancho de su territorio. Y son muchas. Hoy, además de sus 35 kilómetros de playa, de sus cuevas, montañas, artesanía, ríos, lagunas y mangles, una apuesta museográfica con opciones para locales y extranjeros se prepara para recibir al público: la casa museo de Cayuco (Genaro Reyes), uno de sus más grandes creadores y director artístico del festival cultural ArteMiches. El lugar es mucho más que su taller y su refugio. Ubicada a orillas del río Yeguada, la casa exhibe y almacena toda la obra del artista desde que empezó a bregar con la madera en 1983. Y Cayuco quiere compartirla con todos. Artistas y visitantes. Para eso y por otros motivos volvió hace cinco años a su pueblo natal ñluego de trastrabillar por varios países y la capital- y se quedó a vivir frente al Atlántico dominicano, entre hierros, madera, lagartos, plantas y antigüedades. En el museo, de 400 metros cuadrados, los visitantes “se van a encontrar con lo que ha sido mi trayectoria, las obras de los últimos años de oficio”, dice Cayuco. Miches: a las playas, lagunas y yolas se une el Museo CayucoCayuco (Genaro Reyes) comenzó su carrera artística en el año 1983 aprendiendo ebanistería en la Escuela Vocacional de las Fuerzas Armadas de Miches. De la ebanistería se desplazó a la artesanía y de ésta al tallado de madera. Luego se dedicó a la recuperación de materiales y a la soldadura. “Sigo con el dibujo, voy unos años a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, luego voy por el teatro y he estado canalizando inquietudes literarias a través de círculos literarios de la Zona Colonial, como el Cacibajagua, dirigido por el poeta Carlos Gómez Robles”. Dice que todo ese proceso de aprendizaje es lo que ha venido a seguir canalizando en Miches. “A seguir compartiendo, contribuir a la formación de jóvenes con disposición a este tipo de oficio”. En realidad son muchos oficios: hay dibujos, madera, muebles tallados y soldaduras distribuidos por todo el lugar. “El proceso museográfico no es más que tratar de organizar científicamente la colección, porque ahora todo está como en un almacén, porque el proceso de montaje y de curaduría es un asunto que necesariamente se desarrolla a largo plazo, porque como puedes entender esto es autogestivo y la locura es precisamente esa: embarcarnos en un proyecto museográfico”. Cayuco está consciente del trabajo que le aguarda. Sabe que será difícil despertar el interés artístico en un lugar que prefiere otro tipo de entretenimiento. “Cuando es difícil vivir del oficio como artista plástico en el centro de Santo Domingo, imagínate en la ruralidad, donde todavía la gente no es sensible para adquirir, coleccionar, valorizar la producción de sus artistas y artesanos locales. La gente prefiere invertir en toda otra cosa, en zapatos, ropa, en un radio chino, una lavadora, pero no en un cuadro de un pintor local porque todavía no llegan a esa sensibilidad, y eso es parte de los quehaceres de Artemiches, educar, formar, orientarÖ”. Artemiches es un festival cultural que se celebra cada año en el municipio y que busca acercar las manifestaciones artísticas y la literatura a sus moradores. Cayuco diseñó el trofeo en forma de yola o cayuco que se entrega durante la actividad. mos años de oficio. Es un lugar con mucha energía y los trabajadores como yo necesitan de esa energía para canalizar cierta búsqueda en la materia”, nos dijo Cayuco en la primera intromisión periodística a su refugio. POESIA VISUALLa Casa de Cayuco está ubicada a orillas del río Yeguada. La colección de Cayuco incluye madera, muebles tallados, soldaduras y dibujos. Cualquier material se convierte en arte en las manos del artista michero. Los chicos de la Brigada Verde de Miches, en una excursión a los mangles de Bahía La Gina. La cascada que se divisa en la destartalada carretera El Seibo-Miches (sólo en épocas de lluvias) hace más llevadero el trayecto hasta el municipio de 21 mil habitantes. La casa entera de Cayuco es una obra de arte que amerita muchas horas de contemplación. Horas para ver la colección de barcos y partes de muñecas apretadas en una vitrina, o un taburete que formaba parte de la decoración de un bar ensamblado a partir de un viejo gato automovilístico y pedazos de varillas. Horas para ver las hojas de grayumo incrustadas en el techo, los cientos de catálogos que esperan ser organizados en un estante, un pedazo de larimar de la playa de Barahona, “la chiva atómica” y “la vinera”, una pieza ensamblada partiendo de la recuperación de vestigios de construcciones coloniales: cerrojos y pedazos de vigas centenarias. “El hecho de recuperar es que me permite acceder a materiales con mucho pasado y precisamente eso es lo que uno impregna en el ensamblaje, toda la historia de los objetos hallados. No es difícil trabajar las alegorías. Uno busca expresarse a través de la materia”, explica Cayuco. También hay piezas de galeones recuperados de la Costa Esmeralda y cientos de objetos que conforman una colección de amigos y artistas que quieren dejar algo para el espacio de 400 metros cuadrados que a Cayuco le parecen pocos.

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