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La Vida 29 Mayo 2007
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TRANSFORMACIÓN
La escuela: un lugar para gente especial
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Jaclin Campos

SANTO DOMINGO.- Una persona con necesidades especiales merece, como todas las demás, atención y enseñanza que le permitan desarrollarse dentro de sus posibilidades e integrarse a la sociedad.

Para ello existe la educación especial que la Ley General de Educación define como un subsistema que debe atender con los niveles de especialización requerida a los niños y jóvenes que posean discapacidades o características excepcionales.

Esta definición no se refiere exclusivamente a estudiantes con limitantes físicas o a los alumnos con problemas de aprendizaje. También toma en cuenta a los superdotados. A todos se les debe garantizar enseñanza especial y gratuita.

Concebida originalmente como un sistema paralelo al de docencia regular, la educación especial se visualiza hoy como atención en la diversidad, concepto que alude a la urgencia de integración.

“No se trabaja un currículo paralelo, sino lineamientos para hacer adaptaciones de ese currículo a las necesidades educativas que vayan presentando los alumnos especiales en los diferentes niveles”, explica Lucrecia Matos, técnica docente de la Dirección de Educación Especial, departamento de la Secretaría de Educación fundado en 1969.

En otras épocas, este subsistema se trabajaba de manera excluyente y si hubo cambios se debió a las transformaciones sociales y culturales y a las nuevas tendencias filosóficas y psicopedagógicas.

Pero la integración no resulta fácil cuando no se cuenta con herramientas y capacitación suficiente. Así se comprobó entre el 1998 y el 2000 en una consulta nacional entre centros de educación especial, en que se halló que la mayoría de los alumnos matriculados en esos centros venían referidos desde las escuelas regulares, donde eran rechazados por problemas de aprendizaje, de conducta, sobreedad, repitencia y rara vez por discapacidad.

A raíz de esta consulta se planteó la reorganización de los centros especiales y se estableceió que los alumnos con dificultades de aprendizaje y discapacidades que no impliquen modificaciones significativas del currículo serían acogidos por las escuelas regulares, donde se deberían realizar las adaptaciones necesarias para garantizar su participación en el proceso de aprendizaje. pág. 2

 En el año lectivo 2005-2006, la Secretaría de Estado de Educación (SEE) tenía registradas un total de 1,093 personas como personal docente del área de educación especial: 377 en el sector privado; 605 en el público y 111 en el sector semioficial.

Entretanto, al inicio del mismo año escolar había 3,289 estudiantes de educación especial (2,077 del sexo femenino y 1,212 del sexo masculino) matriculados en el sector público y 1,186 en el privado (698 hembras y 488 varones).

Las escuelas especiales serán siempre útiles y necesarias
La educación especial se caracteriza por fomentar el conocimiento sobre las dificultades de las personas que la necesitan, tratando de determinar sus causas, tratamiento y prevención, para que se reconozcan sus derechos y se integren a la sociedad como cualquier otro ciudadano.

No obstante, una de las limitantes que todavía enfrenta esta iniciativa de integración y atención en la diversidad radica en la falta de capacitación y competencias técnicas de los docentes para asumir el reto. La limitación se extiende a las mismas escuelas especiales.

“La capacitación de los docentes es una de nuestras debilidades”, admite Lucrecia Matos, técnica docente de la Dirección de Educación Especial.

El reglamento orgánico de la Secretaría de Estado de Educación (SEE) establece que tanto los directores como los docentes del subsistema de educación especial deben ser profesionales del área de la educación y contar con estudios o cursos “íntimamente relacionados” con la educación especial. De hecho, Matos informa que los maestros de las escuelas especiales oficiales son licenciados en educación, y reciben formación en el área específica que atienden, “pero la capacitación como especialistas no es su fuerte todavía”.

Cambios
La Dirección de Educación Especial espera que las cosas mejoren -aunque no de golpe y porrazo- a partir de sus nuevas propuestas para la capacitación profesional, que incluyen becar a los docentes para fortalecer sus conocimientos en el manejo de los niños y niñas con condiciones excepcionales. Y, según informan, ya hay avances: una propuesta de formación a nivel de licenciatura fue aprobada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Los programas de carreras como educación y psicología incluyen  asignaturas relacionadas con la educación especial. Entretanto, centros de estudios superiores como la Universidad Interamericana ofrece un diplomado en educación especial, mientras que la Universidad del Caribe dispone de la mención educación especial. Pero la falta de demanda atenta contra esos programas.

Muchas personas que se inclinan por esta rama lo hacen por tener algún tipo de relación con alguien con necesidades especiales. Así sucedió con Aracelys Tejada, una joven maestra que siempre se vio atraída por la enseñanza, pero que no tomó la decisión definitiva de seguir ese rumbo, y más aún en el renglón de escuelas especiales, sino hasta que dio a luz a su pequeño Hermen David Pacheco Tejada.

Tejada sufrió rubéola durante el embarazo y su pequeño, que hoy cuenta con siete años, enfrentó diferentes problemas de salud desde su nacimiento. El niño es sordomudo y autista, de ahí que su madre se inclinara definitivamente por ayudar a su pequeño y otros chicuelos como él.

Un docente de educación especial debe poseer altos niveles de entrega y vocación, sin caer en la sobreprotección o la pena.

Aunque se trabaje para la integración de los niños con necesidades especiales a las escuelas regulares, Matos entiende que siempre existirán centros especializados para ellos, “porque siempre serán necesarios”.

“Siempre vamos a tener niños y niñas con algunas discapacidades profundas o múltiples que no serán integrados a un aula regular, porque van a requerir una educación especializada”, comenta. Además, los programas de estimulación temprana son imprescindibles para menores con algún tipo de discapacidad para que luego puedan integrarse a las aulas regulares.

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