DISGUSTADO CON SU NACIÓN

Henri Namphy pidió ser enterrado en República Dominicana

El expresidente de Haití, general Henri Namphy, pidió antes de morir que su cuerpo fuera sepultado en República Dominicana, y hoy le será cumplido ese deseo en el cementerio Cristo Redentor.

Namphy falleció el pasado martes, a la edad de 85 años, aquejado por un cáncer que le diagnosticaron este año en etapa casi terminal.

Su cuerpo es velado en la Funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln de la capital, por donde han desfilado numerosas personalidades haitianas que ocuparon cargos importantes en su gobierno.

Se recuerda que Henri Namphy se exilió en República Dominicana, tras ser derrocado en septiembre de 1988 por Prosper Avril, dos años después de su mandato.

Su amigo Carl Denis, quien también está exiliado en el país, manifestó que Namphy vino y se resistió a volver a pisar su patria, disgustado porque hizo esfuerzos para tener una mejor nación, pero no fue posible.

“Hizo esfuerzos para tener una buena Constitución y se empeñaron en tener una mala. En fin, muchas de las cosas que quiso hacer, no pudo, porque siempre había una oposición destructiva y eso lo disgustó mucho y fue el motivo que lo llevó a estar aquí, porque aquí estaba tranquilo”, dijo Denis.

Añadió que el general Namphy vivió en el país una vida retirada, donde hizo buenos amigos, porque fue un hombre de buen corazón.

“Le sirvió a todo el grupo que lo acompañó. Era figura paterna de ese grupo. Ha dejado un vacío muy difícil de llenar. La política de Haití muchas veces obliga al que fue dirigente a alejarse del país. En el caso del general, nunca tuvo ambición de poder y nunca le gustó la política”, aseguró.

Dijo que Namphy fue un hombre muy jovial, atento a las situaciones que afectaban a sus amigos, siempre estaba dispuesto a ayudar, dar consejos y le gustaba reunirse con sus amigos a charlar, comer, pasar ratos agradables, escuchar música y leer libros.

De hecho, ayer en la funeraria la música de fondo eran las canciones de Marcos Antonio Solís y otras instrumentales religiosas, entre ellas el Ave María.

En cama

Carl Denis comentó que el general Namphy ni siquiera cuando cayó en cama se quejaba de dolor, aunque le era muy difícil respirar, lo que fue un proceso angustioso para sus familiares y amigos.

“Al final, él se extinguió como una bujía, como una vela. Así, poco a poco”, dijo.

El expresidente haitiano primero se estableció en Puerta de Hierro, La Romana, y terminó sus últimos días en Jarabacoa, donde convivía con su esposa Altagracia Marte, con quien tenía 12 años de matrimonio.

También le sobreviven sus dos hijas Martine Namphy, quien reside en Martinica, y Melissa Namphy, que vive en el país desde los ocho años de edad.

“A él no le interesaba volver a Haití, porque necesariamente habría amigos que vendrían a hablarle de política y eso ya no le interesaba”, aseguró.

Dijo que el sentimiento de Namphy hacia su paí, era que veía con mucha pena el agobio en el que Haití está y que se sigue desmoronando.

“Le disgustaba la situación de Haití, extraordinariamente. Déjame decirte una cosa, ustedes han ido para arriba, mientras nosotros hemos ido para abajo desde el año 1986. La diferencia no es que nos quedemos en el piso, sino que seguimos más para abajo, mientras que el otro va para arriba”, comentó.

Su hija Melissa dijo que su Namphy siempre fue un padre amoroso, que se esforzó para que a sus hijas no les faltara nada.

“Él fue un hombre completo en todo el sentido de la palabra. Era muy sensible con las causas de otros y eso siempre lo admiré”, dijo.

A su lado, su esposa Altagracia Marte manifestó que Namphy pidió desde un principio que lo sepultaran en Dominicana, pero desconoce las razones.

Según cuenta la historia, Henri Namphy ejerció un régimen conocido como «El duvalierismo sin Duvalier».

Ocupó la presidencia de Haití en un gobierno interino tras la junta militar que derrocó al dictador Jean-Claude Duvalier «Baby Doc», poniendo fin a casi 30 años de gobierno personalista de la familia Duvalier.

Wikipedia precisa que Namphy fue sustituido en el cargo por el doctor Leslie Manigat, el 7 de febrero de 1988.

Sin embargo, siguió como jefe del ejército y en un golpe de estado se hizo de nuevo con el poder cuando el presidente Manigat lo pasó al retiro en junio de 1988.

Pero en septiembre de ese año otro general, Prosper Avril, lo removió de la Presidencia mediante un nuevo golpe.