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PANORAMA POLÍTICO

Inseguriad es fuerte dolor de cabeza para Medina

Tras celebrar sus primeros tres años en el gobierno, con el tema de la educación como lo principal que está cumpliendo de acuerdo a su programa 2012-2016, el presidente Medina tiene ante sí la inseguridad en las calles como un dolor de cabeza en aumento.

Como Medina sabe bien que la campaña electoral versará mucho en torno a la capacidad de su régimen para combatir corrupción e inseguridad, podría ver los temas como la gran tarea a resolver. Su proclamación por el PLD y una coalición será el día 30.

Los estrategas creen que la oposición, encabezada por el candidato Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno, PRM y aliados no tienen suficiente fuerza para disminuir el apoyo a la reelección, aunque cuentan con un posible desgaste de aquí a mayo de 2016.

Ese aspecto es lo que anima la candidatura del señor Abinader, quien buscaría a todos los inconformes con la situación actual pese a saber bien que los opositores que desean ver al PLD fuera del poder están divididos entre sí y podrían correr separados.

Ni el gobierno ni nadie pueden negar el deterioro de la situación de seguridad pública, el impulso de los criminales que cuentan con una justicia benigna, ingenuidad de autoridades del ministerio público, complicidad policial y el peso del dinero mal habido.

La semana pasada el procurador general, doctor Domínguez Brito y la fiscal, Yeni Berenice Reynoso, se dieron cuenta del mal negocio de que los capos de la droga fueran entregados a Estados Unidos para que sus tribunales le impusieran condenas leves.

Al término de cumplir penas los capos condenados por narcotráfico como Quirino Paulino y Ramón del Rosario Puente (Toño Leña), asesorados por abogados famosos y bien rentados, han vuelto brabucones a reclamar sus alegadas propiedades y a agitar el ambiente.

Por eso se dijo en un análisis anterior que era buen negocio hacer lo que hicieron esos capos, Figueroa Agosto y compartes, y otros que cumplirán pronto condenas leves y volverán al país a reclamar propiedades millonarias y dinero de caletas.

Los Estados Unidos al parecer han actuado con hipocresía y desinterés frente a la parte dominicana. No quieren delincuentes extranjeros en sus cárceles, atestadas. A los presos extranjeros los tienen que mantener, algo que sale muy costoso.

Durante mi gestión consular en Washington, D. C., el abogado de oficio de una dominicana que mató una niña a quien cuidaba, me explicó claramente que la mujer sería condenada por su crimen y a poco repatriada ya que no convenía una larga prisión.

Domínguez Brito promete en lo adelante darle a los narcotraficantes por donde le duele: el dinero. Los opositores, entre tanto, hablan de la inseguridad, pero no atacan firmemente la delincuencia ni dicen qué harán con ese flagelo de llegar al poder.

EE.UU. pierde batalla Los Estados Unidos con todos los recursos del mundo está perdiendo la batalla contra la delincuencia callejera en sus principales ciudades y el narcotráfico que alimenta a una sociedad voraz por las drogas, que paga lo que sea en las calles y cada día las tolera más.

El presidente Obama viajará esta semana a la ciudad de New Orleans “en una visita de trabajo” con motivo del décimo aniversario del huracán Katrina, que en realidad enfoca su interés por el desempleo, la violencia y las drogas en esa pintoresca ciudad.

New Orleans, como Chicago, Baltimore, Washington, D.C. y Nueva York, están entre las ciudades más afectadas por la violencia, por la brutalidad policial contra los jóvenes negros que son parte del enorme ejército de desempleados y engrosan los guettos.

The Atlantic, una revista norteamericana que cubre noticias, análisis político, negocios y tecnología, dedica la nota editorial de su número de septiembre a la cultura de la violencia que se ha entronizado en las calles de algunas ciudades como New Orleans.

El alcalde de New Orleans Mitch Landrieu, el primer blanco en dirigir la ciudad, está encarando como una misión parar los asesinatos. El alcalde está horrorizado de lo que él ve como una indiferencia nacional sobre la criminalidad entre los jóvenes negros.

La violencia callejera en esa ciudad, que ha disminuido un poco, es de vieja data. En 2006, un año después de la destrucción de Katrina, visité esa urbe y lo reporté a LISTÍN DIARIO, en un largo trabajo que recogía los esfuerzos para levantarla y la vitalidad de NOLA, como se le conoce.

Pero cómo dejar de visitar una ciudad tan atractiva, un crisol de razas con la fuerte influencia francesa, donde es notable la influencia del jazz original desde antes de Louis Amstrong y que han continuado dinastías musicales como la Marsalis, mentores de músicos.

Más bajas que en Vietnam The Atlantic estima como asombrosas algunas cifras. Entre 1980 a 2013, 262,000 norteamericanos negros fueron asesinados en ese país. Como contraste, solamente 58,000 soldados murieron en Vietnam en una guerra que duró en total desde 1960 a 1975.

Es un enorme problema para la ciudad. Miles de niños de New Orleans tienen sus padres en las prisiones como la llamada Angola, quizás por el nombre del país africano. Es igual en cárceles dominicanas donde hijos con padres presos, serían mañana delincuentes.

El año pasado en Chicago fueron asesinadas a tiros más de 2,500 personas en crímenes callejeros que son originados entre otras cosas, por los pleitos de gangas rivales. La iglesia episcopal Santa Sabina ha puesto en marcha un promisorio programa social.

La iglesia está llevando las gangas a las canchas de baloncesto para tratar de reducir con el deporte la violencia que azota la ciudad. Chicago, como otras ciudades de Estados Unidos no tienen empleos para los jóvenes y tampoco distracción que los aleje de vicios.

El alcalde Rahm Emanuel, ex jefe de gabinete del presidente Obama, se ha enfocado en sacar la violencia de las calles de una de las mayores ciudades del país, pero tiene un déficit de 20,000 millones de dólares en fondos de pensiones y 300,000 en el presupuesto.

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