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La República martes, 26 de mayo de 2015
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LÍDERES POLÍTICOS SE ENFRENTAN

Luchas internas por el poder han sido causa de divisiones

LOS PRINCIPALES LÍDERES POLÍTICOS DEL PAÍS SE HAN ENFRENTADO EN ENCARNIZADAS LUCHAS INTERNAS, LO QUE HISTÓRICAMENTE HA PROVOCADO LA DIVISIÓN DE LOS TRES PARTIDOS QUE DOMINAN EL ESCENARIO DEL SISTEMA DEMOCRÁTICO DOMINICANO DESDE LA CAÍDA DE LA DICTADURA DE TRUJILLO.

  • Luchas internas por el poder han sido causa de divisiones

    Crisis. El presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández, quienes se han erigido como los dos principales líderes del gobernante del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), tras la muerte del profesor Juan Bosch el 1 de noviembre de 2001, mantienen un virtual enfrentamiento por el control de las estructuras del poder político y partidario.

  • Luchas internas por el poder han sido causa de divisiones
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Manuel Figueroa
manuel.figueroa@listindiario.com
Santo Domingo

Los tres principales partidos políticos del país han sido estremecidos en los últimos 50 años de vida democrática por frecuentes enfrentamientos escenificados por sus más importantes líderes, lo cual ha sometido a esas organizaciones a constantes fraccionamientos de sus estructuras dirigenciales y de base.

El fenómeno, que se inició en el momento mismo de la decapitación de la dictadura de Rafael L. Trujillo en 1961, parece volver a repetirse, en esta ocasión, en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con el choque de trenes que protagonizan el presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández.

La primera división de esta naturaleza la experimentó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuando meses después de establecerse en el territorio nacional, sus dirigentes Juan Bosch, Nicolás Silfa y Ramón A. Castillo sacaron a flote irreconciliables contradicciones. Finalmente Silfa formó el Partido Revolucionario Dominicano Auténtico (PRDA), y Castillo estructuró el Partido Popular Demócrata Cristiano (PPDC), pese a lo cual el PRD y Bosch como candidato presidencial triunfaron ampliamente en las elecciones del 20 de diciembre de 1962.

Ocho años después, en 1970, la misma suerte correría el gobernante Partido Reformista, cuando el entonces presidente Joaquín Balaguer decidió aspirar a la reelección en los comicios de ese año. El gobernante se vio precisado a enfrentar la rebelión de su vicepresidente Francisco Augusto Lora, quien decidió abandonar la organización y formar el Movimiento de Integración Democrática Antirreeleccionista (MIDA). Balaguer, con la abstención del PRD, derrotó a Lora en las elecciones presidenciales.

El PRD en escena
Los dominicanos volvieron a observar estupefactos en víspera de las elecciones presidenciales de 1974 la sórdida lucha interna entre los líderes del PRD, el expresidente Bosch y el secretario general José Francisco Peña Gómez.

Luego de la guerra del 24 de abril de 1965, Bosch fue derrotado por Balaguer en las elecciones del primero de junio de 1966. Desde entonces el PRD dividió su dirigencia en dos bandos: boschistas (leales a Bosch) y peñagomistas (defensores de José Francisco Peña Gómez), un difícil proceso de contradicciones entre lo viejo y lo nuevo, que fue matizado por las abstenciones electorales de 1968 y 1970, la Tesis de la Dictadura con Apoyo Popular, el Acuerdo de Benidorm, la represión balaguerista y la guerrilla de Caamaño.

La situación degeneró en una gran ruptura cuando Bosch decidió abandonar al PRD la noche del 19 de noviembre de 1973 y fundó el 15 de diciembre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Entonces se inició una nueva etapa en el PRD caracterizada por las denominadas tendencias que dirigían Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Jacobo Majluta, y más tarde Peña Gómez, conjuntamente con las victorias de 1978 y 1982.

Fue en este escenario que se repitió en el país otro gran acontecimiento político en 1990, después de varios años de enfrentamientos entre Peña Gómez y Majluta, que habían provocado al PRD la pérdida del poder en 1986. La lucha interna llegó a tal grado de encarnizamiento que a los dos líderes no les quedó otro recurso que la división. Majluta ocupó la presidencia del Partido Revolucionario Independiente (PRI) y Peña Gómez la del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), aunque luego recuperó el mando en el PRD, por una jugada maestra de Balaguer, quien a la postre volvería a derrotar a ambos en los comicios del 90.

Los propios líderes del PRD se encargarían de reeditar su división interna 12 años después, azuzados por un nuevo enfrentamiento, cuando en el 2002 el entonces presidente Hipólito Mejía propició la modificación de la Constitución para posibilitar su reelección.

El presidente del partido, Hatuey De Camps, fue expulsado junto a un grupo de dirigentes y formó el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD).

La reelección de Mejía caería derrotada ampliamente en las elecciones de 2004 por el PLD y Fernández.

PRSC camino al colapso
Durante este proceso también se produjo una profunda escisión entre el liderazgo del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), tras el fallecimiento de su líder Joaquín Balaguer el 14 de julio de 2002.

En efecto, el principio del fin comenzó en las primarias del PRSC para elegir el candidato presidencial del 2004, las cuales fueron ganadas por Eduardo Estrella a Jacinto Peynado, lo cual provocó una gran división. El grupo fiel a Peynado, incluyendo a Carlos Morales Troncoso, Federico Antún Batlle y Leonardo Matos Berrido, alegó irregularidades y terminó apoyando al PLD y su candidato Fernández, quien triunfó en esos comicios.

La historia del enfrentamiento entre los líderes del PRSC se repitió para las elecciones del 2008, cuando renunció Eduardo Estrella y fundó el Partido Dominicanos por el Cambio (DXC), luego de ser derrotado por Amable Aristy Castro en las primarias internas para elegir el candidato presidencial. Denunció amplias irregularidades. De esta situación se volvieron a beneficiar ampliamente el PLD y su candidato a la reelección Fernández. Aristy y Estrella cayeron derrotados en el 2008.

División definitiva
El liderazgo del PRD, encabezado por el expresidente Mejía y Miguel Vargas volvieron a entrar en escena desde ese momento con descarnados enfrentamientos que se agudizaron en el proceso convencional para elegir el candidato de 2012.

Mejía ganó la convención a Vargas, quien denunció fraude y no se integró a la campaña electoral.

El conflicto se agudizó y la convivencia entre ambos grupos se tornó irreconciliable tras la derrota de Mejía en las elecciones presidenciales, dando lugar a violentos enfrentamientos, expulsiones y traumáticos procesos judiciales en el Tribunal Superior Electoral, que culminaron el año pasado con una de las más destructivas divisiones del PRD en su historia.

Los seguidores de Mejía y Luis Abinader abandonaron el partido y se refugiaron en la Alianza Social Dominicana (ASD), que luego transformarían en Partido Revolucionario Moderno (PRM).  Con esta nueva división Vargas se ha erigido como el máximo líder del PRD y su candidato presidencial para las elecciones del 2016, sin mayores posibilidades de éxito.

LOS PELIGROS QUE SE CIERNEN SOBRE EL PLD
De todos los partidos, el PLD era el que había dado mayores muestras de solidez y coherencia de sus líderes. Las divisiones que lo zarandearon en sus primeros años de existencia no provocaron mayores incidencias en su férrea estructura, donde era un sacrilegio fomentar el grupismo. Antonio Abreu, su primer secretario general, entró en contradicción con el profesor Bosch y abandonó la organización junto a otros dirigentes para formar el minúsculo Partido Unión Democrática (UD). Mientras, luego de las elecciones de 1982, el también secretario general y candidato vicepresidencial Rafael Alburquerque renunció para fundar el desaparecido Partido del Pueblo Dominicano (PPD).

Tanto Alburquerque, quien fue vicepresidente de la República en los períodos 2004-2008 y 2008-2012, como Abreu, luego regresaron al PLD. Una situación similar se produjo con el grupo de dirigentes que había abandonado el partido, como Nélsida Marmolejos, Onofre Rojas, Vicente Bengoa, Juan de la Cruz Buret, Abelardo Vicioso, Max Puig y otros que volvieron a vincularse al peledeísmo.

Es evidente entonces que la actual crisis del partido de gobierno que mantiene enfrentados a los seguidores de Medina y Fernández, es la de mayor dimensión que tenido en sus 42 años de existencia.

 

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