http://images2.listindiario.com/image/article/440/680x460/0/3FBF26E3-FF38-4267-B3AB-F6E282CB5EE5.jpeg
Imprimir sin imágenes
La República 10 Mayo 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
ENFOQUE

Rol del Senado en la elección del Defensor

ARTÍCULO 191 DE LA CONSTITUCIÓN LIMITA FACULTADES DEL DEFENSOR DEL PUEBLO
  • Legisladores. Una comisión del Senado que encabeza la legisladora del PLD, Cristina Lizardo, evalúa a los aspirantes a Defensor del Pueblo propuestos mediante ternas por la Cámara de Diputados.

Compartir este artículo
Reinaldo Pared Pérez
Santo Domingo

El Título VIII de la Constitución de la República es consagrado a un funcionario, cuyo origen ha sido el centro de intensos debates en el seno de la sociedad dominicana, denominado “El Defensor del Pueblo” y a quien se le dedican tres artículos de la misma, que van desde el 190 al 192, ambos inclusive. Sin embargo, justo es destacar que este funcionario existe en nuestro ordenamiento jurídico desde el 2001, mediante la Ley No. 19-01 del 1ero. de febrero de ese año, siendo incluido en el año 2010 como parte del texto de nuestra Carta Magna.

El primero de dichos tres artículos, es decir, el 190, precisa que este funcionario “es una autoridad independiente en sus funciones” y que tendrá, además, “autonomía administrativa y presupuestaria”.

El artículo 191 delimita las atribuciones del Defensor del Pueblo, al establecer de manera específica, que su deber “es contribuir a salvaguardar los derechos fundamentales de las personas y los intereses colectivos y difusos establecidos en esta Constitución y las leyes, en caso de que sean violados por funcionarios u órganos del Estado, por prestadores de servicios públicos o particulares que afecten intereses colectivos y difusos”, y sigue agregando este texto, que la “ley regulará lo relativo a su organización y funcionamiento”, que en el presente caso, repetimos, estamos hablando de la referida Ley 19-01, ya citada.

Asimismo, el artículo 192, que es el propósito del análisis del presente artículo, determina el procedimiento de elección, no solo del Defensor del Pueblo, sino de los suplentes y adjuntos que les acompañarán en el ejercicio de sus funciones. En efecto, proclama este artículo que estos funcionarios “serán nombrados por el Senado por un período de seis años, de ternas propuestas por la Cámara de Diputados y permanecerán en el cargo hasta que sean sustituidos. La Cámara de Diputados deberá escoger las ternas en la legislatura ordinaria previa al cumplimiento del término del mandato de los designados y las someterá ante el Senado en un plazo que no excederá los quince días siguientes a su aprobación. El Senado de la República efectuará la elección antes de los treinta días siguientes”.

Igualmente debemos señalar, que el citado artículo 192 contiene un párrafo que le atribuye a la Suprema Corte de Justicia la facultad de proponer o escoger, ante la inoperancia de la Cámara de Diputados o del Senado de la República, según sea el caso.

Ahora bien, frente a esas disposiciones del precitado artículo 192, ¿puede el Senado de la República rechazar o declarar sin efecto la elección del Defensor del Pueblo, sus suplentes y sus adjuntos, de las ternas presentadas por la Cámara de Diputados? Nosotros entendemos que NO PUEDE por las razones que exponemos a continuación.

Las ternas
En primer término, el artículo 192 es extremadamente categórico y de una claridad tan meridiana, en que la duda no tiene albergue y solo ha lugar a una única interpretación. La mejor demostración de lo que aquí afirmamos se robustece, cuando en el mismo se expresa, que “serán nombrados por el Senado por un período de seis años, de ternas propuestas por la Cámara de Diputados”. En otras palabras, el nombramiento o elección de tales funcionarios debe proceder inequívocamente “de ternas propuestas por la Cámara de Diputados”.

En segundo término, cuando el artículo 80 de la repetida Constitución establece las atribuciones del Senado de la República, el numeral 5) es igual de categórico cuando deja establecido expresamente, que es función de ese órgano legislativo “elegir al Defensor del Pueblo, sus suplentes y sus adjuntos, a partir de las ternas que le presente la Cámara de Diputados...”.

En tercer término, cuando la Constitución quiere dar más de una alternativa a un órgano del Estado en situaciones similares, es decir, la de aprobar o desaprobar, o la de nombrar o destituir, lo expresa y lo destaca taxativamente. Existen numerosos casos en todo el texto de nuestra Carta Sustantiva que así lo confirman y sobre todo en los artículos 93 y 128 referentes a las atribuciones del Congreso Nacional y del Presidente de la República, respectivamente.

A mayor abundamiento sobre esto último, citemos sólo dos ejemplos contemplados en los numerales 2) y 7) del indicado artículo 80, cuando expresa que son atribuciones del Senado: 2) “Aprobar o desaprobar los nombramientos de embajadores”...  y 7) “Aprobar o desaprobar el envío al extranjero en misiones de paz...”.

De modo que, según hemos podido apreciar por lo transcrito y razonado precedentemente a la luz de la Constitución de la República, el Senado, al momento de escoger al Defensor del Pueblo, sus suplentes y sus adjuntos, debe circunscribirse a seleccionarlos “a partir de las ternas que le presente la Cámara de Diputados”, por cuya razón le está vedado constitucionalmente a este órgano legislativo, el cambio, el rechazo o la desaprobación de todos los integrantes de cada una de las ternas y por tanto declarar desierta la elección.

El autor es presidente del Senado de la República

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña